Agosto 2015

Golpear la mesa con Bolivia

La situación que ha generado el gobierno de Bolivia con declaraciones, descalificaciones y en general con un populismo nunca visto en materia de relaciones internacionales, debe necesariamente llevar a Chile a cambiar su actitud frente al determinismo histórico de esta demanda marítima. Tenemos como país el poder nacional suficiente a nivel regional para golpear la mesa y terminar con el show mediático de Evo Morales. Para ello, Chile debe tomar el liderazgo en este sentido y no seguir en una respuesta reiterada de apego absoluto al tratado de 1904.

Lo más cercano que llegó Chile en una propuesta concreta, fue en el Abrazo de Charaña en 1975. Pero los tiempos actuales nos deben llevar a buscar alternativas acorde a los nuevos escenarios tanto en lo político y en lo económico. Chile debe reflejar explícitamente ante la comunidad internacional,  su voluntad de solucionar los problemas a través del diálogo y la comunicación, como lo mencionó su santidad el Papa Francisco en su visita a Bolivia,  lo que serviría a la imagen y presencia de Chile. De hecho, ya se dio un primer paso, ofreciendo abrir relaciones diplomáticas, es decir, empezamos a dejar la pelota en el campo contrario. Asimismo, a través del diálogo buscar las instancias de compensación económica, ya que Chile tiene grandes necesidades energéticas y Bolivia grandes reservas energéticas, a la fecha gastamos millones de dólares del erario nacional en traer dichos recursos de otros continentes. Por otra parte si se llegara a un acuerdo de salida al mar con la venia de Perú como lo exige el tratado de 1929, podría canjearse el territorio chileno que se ocuparía en el corredor de salida al mar,  por territorio boliviano, donde ambos países ejerzan soberanía, es decir, no se perdería territorio del Estado de Chile.

Es necesario abrir nuestra mente a adaptarnos a los nuevos escenarios que tenemos como país y región y actuar con una mirada más integradora, todo iría en beneficio de nuestro país y en dar una efectiva solución a los problemas históricos con nuestros vecinos, dejando de postergar estos litigios a generaciones futuras, como ha sido hasta la fecha. Vale citar entonces al filósofo de la civilización china Ou Tsé, en su pensamiento "No hay victoria posible, cuando uno se contenta con permanecer a la defensiva".