Junio 2015

Ingeniero en Gestión Pública, experticia en Gestión Política Estratégica, Seguridad y Defensa Nacional.

LA DESAZÓN DE LA SOCIEDAD CHILENA

La desazón corresponde a un término del género femenino, que en una simple definición, se dice al estado de intranquilidad e incertidumbre que posee el ser humano frente a una situación que le es adversa. Precisamente ese es el sentimiento que acongoja a gran parte de la sociedad chilena, las cosas están mal y podrían estar peor. Una simple mirada al tema financiero nos estremece, al ver los índices de un agudo déficit fiscal que podría llegar al 3% o 4% de PIB para este año, de la caída de la productividad, de la inversión (aumentado con la judicialización de los proyectos en áreas vitales para el país), y con un escaso crecimiento de la economía, tal vez de un 2% y una inflación del orden de un 4%, todo ello llevará a un aumento del desempleo y por consecuencia a una severa disminución del consumo y las graves consecuencias que ello trae directamente a la población.

En otro orden sectorial, tenemos a una reforma tributaria con un débil grado de eficiencia y aplicabilidad, una reforma educacional que en lo poco que se ha avanzado, ha provocado protestas, marchas, paros de profesores y estudiantes, entre otras causas, debido a la crisis en que han quedado los colegios principalmente los subvencionados, el financiamiento y el erróneo enfoque de la gratuidad que mantiene prácticamente paralizada la gestión de las universidades privadas, como asimismo, el terreno pantanoso de la carrera docente, destacando la ausencia de la discusión de cómo mejorar la “calidad” de la educación, en especial de la gran opción que ofrece el gobierno, la “educación pública”.  Para qué hablar de la falta de logros en mejorar la eterna crisis del sector salud en todos sus ámbitos.

En general se aprecia una ausencia de visión estratégica del gobierno de turno, en áreas que son fundamentales como objetivos nacionales, por ejemplo, ocuparse de temas relevantes que van desde la necesidad de una real diversificación energética de nuestro país, hasta qué medidas se tomarán para enfrentar la inmediatez del aumento de la longevidad y las consecuencias que traerá esto para la productividad del país, como asimismo, en el área de las pensiones, salud e infraestructura para este nivel etareo de la sociedad. ¿Quién se preocupa de esto?, está bien del opio del futbol, de las boletas, de la farándula de los nombramientos o no de los ministros y subsecretarios, el país necesita que los representantes que eligen los chilenos hagan su trabajo para el nunca bien ponderado “bien común”, disminuyendo poco a poco la desazón e incertidumbre en la que estamos. ¡Vamos Chile!