Agosto 2015

¿HAY VIAS DE SOLUCIÓN A LA DEMANDA MARITIMA DE BOLIVIA?

Estimando que es de suma importancia estar medianamente informado para tener una opinión valedera sobre los temas relevantes que acontecen en nuestro país, deseo exponer brevemente a base de información abierta, una visión geopolítica que a la luz de los nuevos escenarios y el eterno determinismo histórico que tiene este caso, podrían aportar a la discusión con miras a una posible solución.

Breve historia. En términos generales los orígenes del problema, nos remonta por el año 1860 donde la extracción del salitre se convirtió en el sustento del progreso de Chile, con la particularidad de que los  yacimientos explotados a base de las correspondientes concesiones, se encontraban en territorio boliviano, específicamente en Antofagasta y en territorio peruano lo correspondiente a Tarapacá. Dado el surgimiento y éxito en las exportaciones de Chile, Bolivia y Perú impusieron nuevos tratados y alza de aranceles, conjuntamente con expulsiones de empresarios chilenos y embargos de bienes a la Compañía Salitrera de capitales chilenos.

Derivado de lo anterior, el 14 de Febrero de 1879,  se inicia la Guerra del Pacífico entre Chile y Bolivia-Perú. Transcurrido el conflicto con victoria para Chile, en 1883 se firma el Tratado de Ancón  con Perú y en 1984 el acuerdo con Bolivia. Posteriormente, estos acuerdos fueron refrendados o complementados, constituyendo las bases legales que actualmente rigen nuestras fronteras y los que estarían en tela de juicio por parte de Bolivia. En síntesis los detalles de estos tratados son los siguientes:

El tratado de Paz y Amistad firmado el 20 de Octubre de 1904, estableció a perpetuidad las fronteras entre Chile y Bolivia. El territorio de Antofagasta quedó definitivamente dentro de las fronteras chilenas, pero a cambio, Chile se comprometió a construir un ferrocarril que uniera las ciudades de Arica y la Paz  y se concedía a Bolivia el libre tránsito de comercio a través de territorio chileno. El tratado de Lima por su parte, firmado en 1929,  solucionó el problema de Arica y Tacna, estableciendo que esta última quedaría bajo soberanía peruana y Arica bajo soberanía chilena. Por un protocolo complementario a este tratado, cualquier cesión que haga Chile de este último territorio, debería ser consultado con Perú.

Situación actual. Transcurridos los años y frente a la realidad política y económica que se vive, se hace necesaria una breve visión geopolítica derivada del tenor de los tratados expuestos, es así como Bolivia está destinada a ser un país articulador o bisagra entre los países regionales y en especial con sus vecinos. Es decir, está condicionada a que por su territorio pase un corredor bioceánico que fomente y unifique el intercambio comercial en beneficio propio y de la región.  Se debe tener en cuenta que Bolivia es un país con las reservas más grandes de gas de Sudamérica. Por su parte, uno de los motivos gatillantes de la demanda marítima de Bolivia, ha sido el interés de Brasil por abaratar los costos de su comercio exterior, principalmente hacia países asiáticos. El interés es tal, que al poseer acceso al Pacífico, tendría una fuerte presencia comercial en la región, abaratando a su vez los actuales costos en sus exportaciones. Esta situación de que si Brasil tuviera acceso al pacifico a través de un corredor bioceánico, se constituiría en una potencia económica en la región, en desmedro del rol que actualmente posee Argentina como país vinculante bioceánico en Sudamérica, lo que se traduciría en una nueva arista para la zona producto del acceso al mar a Bolivia.

Salida al Mar. La mediterraneidad boliviana sin resolver, tiene como argumento principal, que en Chile no han existido las condiciones para otorgar a Bolivia una salida al mar con plena soberanía, como no ha existido por parte de Bolivia la aceptación de salida al mar sin soberanía. Además, de la inseguridad permanente de que Perú acepte o no la cesión territorial.

La breve visión geopolítica y sus bondades, nos presenta una posible alternativa de otorgar por parte de Chile, un enclave territorial a Bolivia de acceso al pacífico, que sin ser soberano tenga un status de soberanía y extraterritorialidad. Otra mirada en este sentido, sería un corredor bioceánico con un intercambio territorial, es decir, “lo que te entrego en km2, me lo reintegras en  km2”, lo que permitiría destrabar las exigencias de soberanía.  

Como reflexión final, lo expuesto, nos permite inferir que Chile sería beneficiado y en especial su zona norte, al existir un abastecimiento privilegiado de las reservas gasíferas de Bolivia, recurso que es tremendamente escaso para Chile y de relevancia para su crecimiento y desarrollo. Asimismo, está de por medio la solución al problema de la escasez de agua potable en el norte de Chile, recordemos la actual disputa por las aguas del rio Silala, de la cual Chile abastece estratégicamente a Calama, Chuquicamata y Antofagasta, como asimismo a las empresas mineras, las cuales son vitales para devenir de nuestro país.