Agosto 2015

SOBERANÍA

Relacionado con los dos artículos ya publicados, “Golpear la mesa con Bolivia” y “¿Hay vías de solución a la demanda marítima de Bolivia?, donde se han expuesto algunas ideas fuerza en relación al caso de la demanda Boliviana, artículos que tienen como único objetivo aportar más antecedentes a la discusión que se viene por delante, he estimado pertinente complementar dichas ideas, dando a conocer algunos conceptos del gran tema en discusión o de desencuentro entre ambos países, la “Soberanía”. Para ello tomaré como base a dos autores: Joaquín Blanco Ande y Gonzalo Rojas Sánchez, dada la pertinencia del tema.

La soberanía es un concepto clave referido principalmente a la existencia de un Estado, por tanto es una consecuencia de la libertad; una nación es soberana en cuanto es dueña de sí misma; en tanto es dueña de su libertad. Lo anterior nos lleva a establecer, que la soberanía es un fin permanente del Estado, no se entiende a un Estado que no pretenda ser soberano, ya que la soberanía es indivisible e intransferible. La defensa de la Patria, la Bandera, la libertad y la seguridad, son fines permanentes que no se explican, si no en el contexto de un Estado soberano.

Como efectos relevantes de la soberanía tenemos que; los Estados tienen derecho a darse la organización jurídica interna que prefieran, esto es soberanía interna; los Estados tienen derecho a representarse ante los demás Estados en un plano de independencia y de igualdad, a esto se le denomina soberanía externa. Es por ello que la soberanía adquiere importancia cuando un Estado se enfrenta a otro, porque ahí se origina el problema de establecer donde limitan ambas soberanías. Consecuente con esto, la soberanía tiene límites jurídicos y límites de hecho o prácticos, entre los primeros están el derecho natural, el límite territorial del Estado y el derecho internacional, este último se manifiesta principalmente a través de los tratados. Entre los segundos, que mas que limites podrían ser condicionantes, tenemos el poder nacional, los poderes políticos o económicos y la interdependencia del mundo contemporáneo producida básicamente por la globalización (redes de contacto, comunicaciones, tecnología, etc.)

Nuestro país, en su carta fundamental, entiende a la soberanía como la no dependencia de ningún otro Estado para fijar su rumbo político, ni que sus gobernantes para ejercitar su autoridad estén subordinados a elementos foráneos. La soberanía reside en la comunidad nacional, en la totalidad de los miembros que integran la sociedad política, de la que emanan los poderes del Estado.

Así entonces y en virtud de la relevancia conceptual de la Soberanía, se puede entender a  cabalidad las posturas de Chile y Bolivia, en no estar el primero dispuesto a entregar soberanía y el segundo a acceder a territorio sin soberanía. El territorio es uno de los elementos constitutivos del Estado, es su plataforma física, razón por la que la desaparición del territorio de un Estado es causa de la desaparición del mismo Estado. Lo anterior se traduce en la inadmisibilidad de entregar de por sí territorio, es por ello que una de las ideas fuerza en la búsqueda de solución al problema, está en el intercambio territorial, donde Chile no pierde ni un metro cuadrado, permitiendo a ambos países proyectar y aplicar soberanía en su propia comunidad política, donde desarrollen actividades propias y específicas.

La idea fundamental de buscar una solución al problema a través del intercambio territorial, entre otros beneficios de índole político y económico, es mantener incólume el espacio configurador de Chile, dando una solución efectiva y eficiente a la demanda, que incluye como se argumenta en los ya mencionados artículos, grandes, reales y oportunos beneficios para Chile.