Julio 2015

Democracia en Peligro

Dentro del variado marco teórico que tiene el concepto de “democracia”, podemos identificarla con la soberanía del pueblo, cuya base se sostiene en que el pueblo tiene derecho a gobernar. Es así como la democracia se entiende como el régimen político que tiende hacia la asociación de todos los ciudadanos, en la gestión de los asuntos públicos y en el ejercicio del poder político. Es un régimen en que cada ciudadano participa del gobierno, ejerciendo el derecho al sufragio, ya sea para un plebiscito o para elegir a un representante suyo a un cargo público.

En la praxis de este régimen, día a día podemos evidenciar la confusión que existe con respecto a su verdadero significado, perdiendo con mucha facilidad su sentido original y tal como lo menciona Dn. Sergio Diez Arriagada en su libro ¿Qué es la democracia?, “ha pasado a ser bandera de lucha de gran parte de los hombres, cualquiera sea su ideología política que sustenten o el ideal de sociedad a que aspiren”.  

Podemos estar de acuerdo que se trata de un sistema político, por medio del cual el pueblo elige de una u otra forma a sus gobernantes, también pareciera haber acuerdo en que el carácter esencial de la democracia es el voto de la mayoría y que la función primaria del voto del electorado, es producir un gobierno, en otras palabras podemos decir que la democracia es un sistema de designación de gobernantes y de definición de estructuras de poder, en el que las decisiones mayoritarias juegan un papel importante.

Sin embargo, en la actualidad, se hace referencia a la democracia como si fuera algo más que un método para decidir quién ejercerá la autoridad o un procedimiento para determinar las decisiones políticas gubernativas. Se ha llegado a sostener que la democracia es un fin en si misma, que representa todo un sistema de vida e incluso un tipo especial de civilización. Al respecto, George Burdeau citó irónicamente que “la democracia de hoy es una filosofía, una manera de vivir, una religión y casi accesoriamente una forma de gobierno”.

Por su parte, Joseph Schumpeter definió que la democracia es un método, es decir, un conjunto de normas institucionales que permiten llegar a decisiones políticas que tienden al bien común, haciendo que el propio pueblo decida las cuestiones mediante la elección de individuos, que deberán reunirse para poner en práctica su voluntad; el arreglo institucional para llegar a decisiones políticas en las que los individuos adquieren el poder de decidir mediante una lucha competitiva por los votos del pueblo. El mismo Platón al referirse a la democracia, establece que el método democrático asigna igual peso a la opinión de cada individuo - un hombre un voto -, con respecto a las diversas medidas políticas, pues conlleva el concepto de igualdad de todos los hombres.

Un enfoque más realista a juicio del suscrito, es el expresado por Karl Popper,  el cual plantea una válida interrogante, ¿en qué forma podemos organizar las instituciones políticas, a fin de que los gobernantes malos e incapaces no puedan ocasionar demasiado daño? Así eliminaría Popper de su teoría, la paradoja de la democracia, es decir, la posibilidad de que la mayoría elija que gobierne un tirano… o un incapaz. Según este autor, la democracia fundamentalmente, “es un sistema político que nos permite deshacernos de los malos gobiernos tiránicos, dictatoriales... ineficientes e incapaces”.

Así entonces y como lo expuso Máximo Pacheco, la democracia en general, es concebida como un régimen de libertad, “pero esta debe desenvolverse dentro del orden y por ello, la formula de la democracia política debe ser la  libertad en el orden y el orden en la libertad”. Democracia no es sinónimo de libertinaje o de desorden, confusión que ya advertía Diego Portales en 1882, al decir que “son débiles las autoridades porque creen que la democracia es dar licencia, un régimen tal necesita “defenderse contra los que quisieran utilizar las libertades democráticas para destruir la libertad y los derechos humanos” (Jaime Eyzaguirre – Jacques Maritain)

Los pensamientos expuestos, nos debieran  llevar a reflexionar sobre lo que hoy vive nuestro país impetrando a la democracia, donde se exigen solo derechos y no se habla de deberes, donde los delincuentes están libres y los hombres de bien están privados de libertad enrejados en sus hogares, le estamos enseñando a nuestros jóvenes el nulo concepto de autoridad, “pidan, si no se les da, exíjanlo a través de la coerción, los excesos y la ilegalidad”, donde bajo la consigna de la causa mapuche, verdaderos delincuentes y asesinos queman y destruyen la propiedad privada, más aun quitan la vida con plena impunidad, etc… hoy en día en Chile, en democracia todo vale.

Finalmente y conforme a lo expuesto ¿toma relevancia la democracia protegida?, entendiéndola como la que coloca barreras al libertinaje, limita los excesos, se defiende del totalitarismo o de las medidas antidemocráticas. Esta concepción rechaza la afirmación de que la restricción del pluralismo es negación de la democracia, por el contrario, se conserva el pluralismo que es lo característico e intrínseco de la democracia, lo único que excluye son las ideologías totalitarias que destruyen la convivencia nacional, al imponer sus ideologías - de hecho recientemente la propia cámara de diputados en la reforma laboral, ha votado por sacar la palabra “pacíficamente” a las huelgas… -. ¿Es para preocuparse lo que está sucediendo en el país?, o adoptamos la posición más cómoda “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar).