Agosto 2015

Ingeniero en Gestión Pública, expeticia en Gestión Política Estratégica, Seguridad y Defensa Nacional.

HABLEMOS DE LEGITIMIDAD…. DEL GOBIERNO

Conceptualmente hablando, la legitimidad como tal, implica el reconocimiento por parte de los otros, de que una persona está investida de autoridad pública para ejercer un cargo del Estado. Ya lo decía Hobbes, “El principio de legitimidad de la sociedad política, es el consentimiento de dicha sociedad” y Maquiavelo por su parte pensaba que “La legitimidad, se basa en principio en la fuerza; pero también es necesario que el gobernante no solo sea aceptado como tal, sino que cuente con el afecto y reconocimiento de la gente”. Por su parte, Santo Tomás expresaba que “la legitimidad del gobierno, reside en su capacidad efectiva para conducir un pueblo a su buena vida humana”. Todo gobierno, sea monárquico, aristócrata o democrático, tiene que fundarse en un principio de legitimidad, dentro del cual esté contenido el consentimiento popular

Hoy en día, se dice que es la democracia el sistema legitimador del poder y eso es verdad, porque ella envuelve un juicio de valor sobre el origen de la autoridad pública y la aptitud moral que tenga para ejercerla. El poder legítimo obliga moralmente a la obediencia, el ilegítimo no, pero, ¿qué otorga legitimidad al poder? ¿Qué genera para los ciudadanos la obligación moral de obedecer?. Las respuestas están más allá de la ley, puesto que ella también puede ser cuestionada en su legitimidad.

Dicho esto, el sufragio, símbolo de la democracia es un factor que legitima al gobernante y su poder de mando nace de la voluntad del pueblo electoralmente expresada. Es una legitimidad de origen que puede persistir o terminarse en el curso del ejercicio del poder. Un gobierno legítimo por su origen, puede tornarse ilegítimo después en el desempeño del mando, por razones de abuso de autoridad, de corrupción, de incompetencia o de servicio a intereses particulares.

Este planteamiento se explica por la diferenca que existe entre lo legal y lo legítimo. No siempre lo legal es legítimo, ya que lo legal es lo que concuerda con la ley, por tanto lo correcto es lo que está de acuerdo con las reglas, las normativas, las leyes. Pero las leyes y las reglas pueden ser cuestionadas en su legitimidad, porque son "obras humanas al fin y al cabo", pueden obedecer a intereses egoístas y minoritarios. La legitimidad en cambio, es la concordancia con principios de ética social que están por encima de la ley, lo ideal es que la ley sea legítima, pero no siempre lo es. En todo caso, es importante advertir que la legalidad y la legitimidad no marchan juntas necesariamente.

Así entonces, los gobiernos pueden ser legítimos en su origen y en su ejercicio. En su origen cuando se instituyen de acuerdo con los procedimientos jurídico-formales establecidos o bajo imperativos históricos y en su ejercicio, según la forma de manejo del poder. Hay factores de ilegitimación de gobiernos que fueron legítimos en su origen: el autoritarismo, el abuso del poder, el egoísmo de los grupos dirigentes que creen que el poder está hecho para su uso particular, la corrupción de los mandos políticos, la impericia, negligencia o imprudencia en el desempeño del mando, estos son factores de “deslegitimación” de la autoridad pública.

Basado en el marco teórico que se ha expresado, la realidad política criolla tiene muchas particularidades de contar con un gobierno al borde de la deslegitimación, el desánimo de la ciudadanía, por no decir la frustración que se percibe, motivado entre otros aspectos por las cifras en rojo de la economía, la reducción de la inversión, el desempleo, las promesas electorales no cumplidas, la clase media nuevamente frustrada al ver como la reforma tributaria le ha afectado directamente, una impávida inacción del gobierno frente a problemas que afectan directamente a la población, como el aumento drástico y violento de la delincuencia, la evidente corrupción de la clase política….etc., todo ello, claramente confirman que éste gobierno ha sido y sigue siendo un mal gobierno.

Los analistas politicos evidencian que pocas veces se ha visto un gobierno tan carente de apoyo ciudadano como el de la Nueva Mayoría, lo incomprensible de sus actos, resulta dificil entender cómo este conglomerado que incluye al Partido Comunista, esté demostrando tal grado de inhabilidad respecto de organizaciones sindicales, como la CUT y el Colegio de Profesores – este último, ha estado en plena movilización contra el Ministerio de Educación, lo cual resulta tremendamente absurdo – partidos del gobierno versus gobierno.

De acuerdo a la teoría de la legitimación y los hechos públicos expuestos precedentemente, nos cabe la interrogante ¿dónde podríamos situar a este gobierno, en la legitimidad o ilegitimidad?.