Septiembre 2015

¿QUÉ FORMA DE GOBIERNO ES LA MEJOR PARA GOBERNAR?

Esa es una reiterada pregunta que nos hacemos cuando vemos tambalear nuestra gobernancia, ¿será la democracia la única solución pese a sus vulnerabilidades?, veamos brevemente lo que la filosofía política nos alumbra al respecto.

La división de las formas de gobierno clásicas, son la Monarquía, es decir el gobierno de uno, la Aristocracia, el gobierno de los mejores, es decir de una minoría selecta y la Democracia, el gobierno de la multitud del pueblo. Ahora, ¿qué pasa cuando un gobierno se corrompe o cuando no se gobierna para el bien común o cuando pierde los objetivos programáticos?, en la Monarquía se pasaría a la tiranía, en la Aristocracia se pasa a oligarquía y en Democracia a una demagogia.

En la práctica, estos gobiernos no se dan en forma tan estricta, más bien en regímenes mixtos, más aún, la realidad nos señala que la oligarquía es la forma más general de gobierno, es decir el “gobierno de unos pocos”, ¿o alguien duda que Chile es gobernado por una elite, principalmente en lo económico, político y religioso? ¿Quiénes toman las grandes decisiones y dónde?, ¿en las cúpulas de los partidos, en el congreso?.... se toman en los restaurant de la zona oriente del país, en los pasillos y cafeterías del congreso, en las propiedades y “cocinas” de los grandes empresarios...

Como decía José Ortega y Gasset  “la misión de las masas no es otra que seguir a los mejores, en vez de pretender suplantarlos”. Platón, Aristóteles y Tomás de Aquino entre otros, a través de los tiempos han abordado el problema de determinar cuál es la mejor forma de gobierno, para ellos y en especial para Santo Tomás, la forma de gobierno mejor y más acorde con la propia  esencia humana, ha de ser la de una monarquía templada de aristocracia y democracia, es decir una monarquía limitada o con resguardos… nada de absolutismos. Asimismo, establece que la democracia se basa en la posibilidad real, en que el pueblo este organizado en procura de que los gobernantes sean los mejores representantes de sus intereses, de tal forma que las leyes se orienten efectivamente hacia el bien común.

“La democracia es una forma de gobierno encantadora, anárquica y pintoresca, que establece una especie de igualdad tanto entre los iguales como entre los desiguales” (Platón). Similar definición es que “la democracia es aquel sistema de gobierno dirigido por un espíritu igualitario y dominado por el deseo de igualar, de dar todo a todos” (Boorstin). En general, los autores coinciden en el problema de fondo que posee todo sistema político y este es la búsqueda del justo equilibrio entre libertad e igualdad.

Lo anterior, nos permite reflexionar sobre la clase política, en el sentido de con qué énfasis y con qué fuerza hacen resaltar los comunistas la igualdad y como han olvidado la libertad y por el otro lado, qué importancia le han dado los liberales a la libertad y cómo han dejado de lado la igualdad.

En definitiva, como decía Winston Churchill, “la democracia no es un buen sistema, salvo por el hecho que todos los otros creados por el hombre son mucho peores”… los invito a sacar sus propias conclusiones.