Septiembre 2015

“Vouchers Educativos” para Chile

En mi afán de entregar información y conocimientos generales sobre temas de la contingencia nacional, esta vez deseo hacerlos partícipes de una interesante conversación sobre educación publicada en la Revista Qué Pasa, con Derek Neal, economista y académico de la Universidad de Chicago y experto en diseño de políticas educacionales. Aquí podemos apreciar que “la rueda no hay que inventarla, solo hay que perfeccionarla”.

Este académico cree firmemente en el sistema de educación con subsidio estatal para colegios públicos, privados, religiosos, con o sin fines de lucro…”lo que sea que funcione”.

El propio Derek, dice que aunque sea políticamente incorrecto, apoya el sistema de vouchers en educación, al respecto, permítanme explicar qué es un sistema vouchers; El sistema del “vouchers o cheque educativo”, consiste en que el gobierno subsidia a la demanda en lugar de a la oferta. Es un cambio de los flujos financieros, pues el dinero ya no se envía a las escuelas, sino a los alumnos o padres de familia para que ellos sean los que decidan colocar el dinero en la escuela pública de su preferencia. Los alumnos estarían pagando la colegiatura, pero no les cuesta de su bolsillo pues el cheque se los entrega  gratuitamente el gobierno. El cheque o bono educativo es un documento intransferible que solo sirve para pagar colegiatura, es decir, no se puede canjear en la tienda ni en el bar. Únicamente una institución educativa lo hace válido y lo canjea por dinero contante y sonante de una cuenta del gobierno.

Para que funcione eficientemente el sistema del vouchers, es necesario entre otras exigencias, tener en cuenta lo siguiente:

  1. No debe haber vínculo financiero entre el gobierno y la escuela.
  2. La escuela pública debe vivir de lo que paguen los alumnos-padres por concepto de colegiatura.
  3. Los alumnos reciben su vouchers de alguna oficina del gobierno o de un banco designado por el Estado.
  4. El vouchers es gratis, es decir, el alumno no contrae ninguna deuda. Es un sistema de gratuidad pero con subsidios a la demanda.
  5. Los directivos de la escuela deben decidir cómo distribuir esos ingresos: sueldos, mantenimiento, laboratorios, biblioteca, etc.
  6. El vouchers debe ser entregado por el gobierno cada mes. De poco serviría que el vouchers se entregara cada año. Con el recibo de pago que da la escuela, el alumno rescata el vouchers del siguiente mes.

El fundamento teórico para sostener que es mejor establecer un sistema de subsidio a la demanda, en lugar de a la oferta, radica en que de esta forma se genera un sistema de mercado, es decir, los alumnos se convierten en clientes y la escuela se convierte en una empresa que debe satisfacer las necesidades de educación. Esta relación de cliente-servidor es la clave que hace que un oferente trate de dar el mejor producto a su cliente. El oferente trata de dar lo mejor porque es la forma en que obtiene el cheque o la paga del cliente. Si el oferente descuida a su cliente, corre el riesgo de perderlo y se queda sin financiamiento, pero si logra satisfacer los gustos del comprador, puede tener las mejores ganancias, así es como funciona el mercado y también se puede aplicar en educación.

Sobre la gratuidad en la educación superior, Derek cree que es una pésima idea. Los poseedores de recursos deben pagar, hay alrededor de un 10% de jóvenes que son muy buenos estudiantes y vienen de familias de altos ingresos, éstos estudiantes van a ir a la universidad, se van a graduar y tienen los recursos para pagar, con esos recursos se podrían usar para financiar nuevas facultades, salas, infraestructuras, expandir el acceso a la educación, etc. Ir hacia la gratuidad de un día para otro, aumentará la cantidad de estudiantes. ¿Cómo se va a acomodar esa cantidad de estudiantes sin disminuir la calidad?, se tendrán cursos más grandes, ¿cómo se va a evitar bajar la calidad de la instrucción?. Así entonces, se podría tomar ese dinero para  mejorar la calidad o para ayudar a que las personas paguen las deudas universitarias.

Con los dineros de los que pagan, es decir, de los que poseen recursos, usar esos dineros para beneficiar a los que más necesitan a través de los vouchers, destinando dichos recursos a colegios de educación básica y media. En los sectores más pobres, las escuelas recibirían más dinero y en los barrios más ricos menos. Cada peso que la escuela recolecta de una familia rica, es un peso menos que el Estado gasta en esos colegios. Lo que les habría dado el Estado a esos colegios, se los da a colegios en barrios más pobres. En cualquier escuela que reciba fondos públicos, si el rico paga lo suyo, el gobierno no tendrá que mandar dinero a esos colegios y se los dará a colegios en barrios más pobres.

No se necesitas impuestos; se debe dejar que los ricos paguen por su propia educación y el gobierno no tendrá que ahorrar ese dinero para sectores más necesitados.

La pregunta es ¿qué pasa si el dinero que el Estado “ahorra” no es suficiente para financiar la educación de los demás?. Imaginémonos que no es suficiente. Si vamos a dar educación gratuita (como lo desea este gobierno) y los ricos no pagan, ¡se tendrá menos que suficiente!, cualquiera que sea el presupuesto, se tendrá menos si no se deja que los ricos paguen lo suyo.

¿En qué países funciona este sistema?, El sistema de vouchers funciona en Suecia, Dinamarca, Holanda, se tiene algo muy parecido en Reino Unido. Este sistema ha estado funcionando hace años, teniendo una sola formula de financiamiento, donde el dinero está en función de la matricula. En definitiva este sistema funciona y nadie podría decir que se tiene una educación segregada.

“Cuando la gente se entusiasma con las reformas, tiene que pensar que hay dos posibilidades: quizás en 10 años se parezcan a Finlandia, o quizás dañarás algunas de las cosas buenas en la educación chilena y en 10 años más terminarán parecidos a Argentina. Los cambios drásticos no garantizan que las cosas se harán mejor”.