Septiembre 2015

¿CUÁL ES EL MEJOR CURSO DE ACCIÓN A SEGUIR POR CHILE DESPUES DE LA HAYA? - NEGOCIACIÓN CON BOLIVIA.

En Chile, cada vez que hablamos de relaciones internacionales, se habla a una sola voz y con un criterio común, con el propósito de dar la imagen de estar unidos como país para enfrentar los desafíos internacionales. Sin embargo, aparentemente se ha perdido lo trascendental de la política exterior de Chile, que no es otra que ésta obedece a una Política de Estado. Es decir, el Estado de Chile y no una cúpula de políticos de turno, definen la postura de nuestro país frente al desafío permanente que demandan las relaciones internacionales.

Es así como en el fallo preliminar de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el equipo chileno participante (que dicho sea de paso, todos políticos y ningún diplomático de carrera), como la propia mandataria, no fueron capaces de transparentar ante el pueblo chileno, que dicho fallo fue una derrota de la diplomacia chilena.

Prueba de ello, y basado en el trabajo realizado por el investigador Ricardo Leiva de la U. de los Andes, quien recopiló las versiones de los principales medios de prensa especializados de América y Europa Occidental, en relación al resultado preliminar de la competencia de la Haya en el diferendo marítimo entre Chile y Bolivia, arrojó resultados contundentes, pese a la postura del gobierno chileno de que la decisión de la Corte no significaba una derrota, de los 24 principales medios de prensa internacionales, 17 juzgaron el fallo como una victoria clara del país vecino, 7 no explicitaron una clara postura y ninguno dio ganador a la diplomacia chilena, ni menos que el fallo haya fortalecido de alguna manera la posición de Chile.

Lo anterior, desmiente el intento de la presidenta Bachelet y de su equipo, de  mostrar a la sociedad chilena y a la comunidad internacional, que no se había perdido en esta etapa, cuando el resto del mundo establece claramente quien ganó y quien perdió.

El revés que sufrió Chile en la CIJ., que por 14 votos contra dos rechazó la objeción del equipo nacional y se declaró competente para revisar la demanda interpuesta por el gobierno boliviano, para que Chile se siente a negociar una salida al mar, comenzó a sacar a la luz un sesgo de opacidad que desde hace años se maneja en voz baja en el mundo político y lo más importante, un cuestionamiento de la sociedad en su conjunto, esta es ¿qué tan preparados están la cancillería y los diplomáticos chilenos para enfrentar los desafíos de la política internacional actual?.

Claramente la cancillería chilena no se ha adaptado a los tiempos, es así como citando las palabras del ex embajador chileno Pablo Cabrera, “…hoy el diplomático y -se habla de diplomáticos, no de políticos-, debe tener una capacidad de reacción inmediata, por eso debe ser un funcionario profesional capacitado y entrenado en la Academia Andrés Bello, porque no va a esperar hasta que llegue un embajador (es decir un político), para que se pronuncie o tome una  decisión netamente técnica y especifica de la diplomacia. Hoy la diplomacia es muy vertical en un mundo muy horizontal, en tal sentido se les debe dar a los diplomáticos mas incentivos, atribuciones y confianza en virtud de su preparación para actuar…”

Mucho se debe hacer en este sentido y en el funcionamiento del Ministerio de Relaciones Exteriores, sin embargo, y dando continuidad a los planteamientos expresados en los artículos anteriores sobre el caso de Bolivia, deseo dar a conocer que a raíz del fallo inicial de la Haya, Chile debe necesariamente cambiar su estrategia y tomar la iniciativa con Bolivia, independiente del resultado final de la Corte, Chile debe negociar y no dejar que se impongan  las iniciativas ya sea por parte de Bolivia o de la Corte Internacional.

Partiendo de la base que Perú esté de acuerdo en que se otorgue un pasadizo por la frontera norte de Chile y de la existencia de la voluntad de Chile y Bolivia por dar una solución definitiva al problema, me permitiré a través de los modelos de negociación existentes, los cuales emanan de prestigiosas universidades como la de Harvard, hacer un simple ejercicio aplicado para ver que tan factible sería negociar.

Claramente se cumple la primera premisa, se negocia cuando existen “conflictos de intereses”, Chile no está dispuesto a entregar territorio con soberanía y Bolivia no está dispuesta a tener territorio con acceso al pacifico sin soberanía, cumpliéndose lo anterior, los dos países podrán negociar sin antes llegar a un pleno convencimiento de que:

  1. Ambos países deben tener la convicción de ganar, es decir, partir de la base que la negociación será favorable para ambas partes. (En lo geopolítico, social, económico y político).
  2. Ambos países deben salir beneficiados, satisfechos de la negociación.
  3. Convicción de que el acuerdo a alcanzar será justo y equitativo para ambos.
  4. Que producto de la negociación, las relaciones entre ambos países se fortalecerán aun más.

Asumidas estas convicciones, la idea es aplicar las 4 reglas de oro en una negociación, estas son:

  1. Reconocer a la contraparte no como adversario, si no como un aliado en la búsqueda de soluciones.
  2. Centrarse en los intereses a abordar, no en las posiciones radicales asumidas con anterioridad.
  3. Tener presente que no existe una solución única, pueden haber varias soluciones, no quedarse con la 1ra. idea concebida y atrincherarse en ella.
  4. El resultado alcanzado debe basarse en criterios objetivos, es decir, cuya aplicación sea realmente efectiva, realizable y comprobable.

Como se puede apreciar, la aplicación de estas reglas básicas de negociación, no son ajenas al dialogo y la voluntad de buscar soluciones a nivel de países, quizás es hora que esta particular controversia, obligue a los Estados involucrados y en especial a Chile, a replantearse una renovada política exterior, basada en una integración de una triple frontera Chile, Perú y Bolivia.