Octubre 2015

FUERZAS  ARMADAS Y EMERGENCIAS

Me permitiré dar a conocer cómo las Fuerzas Armadas poseen un rol preponderante en el crecimiento y desarrollo del país, además de su función propia como es la defensa de la nación.

Basado en los antecedentes expuestos por el Estado Mayor Conjunto (EMC), organismo dependiente del Ministerio de Defensa Nacional (MDN), se puede establecer que es esencial para garantizar la seguridad  y defensa de Chile, que la seguridad y el desarrollo del país se entienda como una responsabilidad compartida por la sociedad y el Estado. Esto supone una estrecha vinculación entre el sector público y el sector privado, así como de la participación ciudadana. Con este propósito, el país debe necesariamente optimizar las actuales instancias legales y reglamentarias que permitan canalizar ese gran potencial humano y material que entrega la defensa, en un eficaz apoyo a la seguridad y desarrollo del país.

Hoy en día y dadas las características naturales de nuestro país, se hace imprescindible que las Fuerzas Armadas (FF.AA.) puedan emplear sus capacidades de defensa (medios materiales, equipos, sistemas, infraestructura y personal especializado, además de su doctrina, organización, capacitación, entrenamiento y liderazgo), no sólo para proteger al país frente a una agresión, sino también aportar y sumarse a los esfuerzos de mitigar los efectos de las catástrofes, lo que se traduce en apoyar a las autoridades civiles nacionales en la prevención, respuesta, mitigación y reconstrucción en situaciones de desastres naturales.

En sus funciones debe estar presente la protección y apoyo a la población civil, entendiéndose como una aptitud para brindar resguardo a la población y contingencias derivadas de catástrofes, definidas en gran medida por la normativa constitucional y legal que regula el empleo de los medios militares en estas tareas. La capacidad  de proteger a la población civil incluye además la asistencia humanitaria, tanto en el plano nacional como internacional. Parte de las fuerzas, debieran estar capacitadas y en condiciones de operar como unidades aptas para participar en emergencias, como asimismo, contribuir con sus medios a las fuerzas de orden y seguridad pública en sus tareas de vigilancia y resguardo fronterizo, de conformidad a las disposiciones legales vigentes.

Es decir, el Estado de Chile debe actualizar la legislación vigente, con el propósito de otorgar a sus Fuerzas Armadas el debido respaldo legal para una integral y activa participación en las nuevas tareas nacionales, permitiendo brindar protección y amparo a los ciudadanos frente a riesgos y amenazas, minimizando las vulnerabilidades del país. En este sentido se deben considerar entre las nuevas tareas para las instituciones de la defensa, aspectos como:

1. Proteger a las personas y a la población frente a riesgos y amenazas, incluyendo desastres naturales y los provocados por la intervención humana (antrópicos).

2. Contrarrestar los factores propios de vulnerabilidad, asegurando el suministro de energía, disminuyendo progresivamente los niveles de desigualdad social, mejorando la distribución de la población en el territorio e integrando las zonas aisladas del mismo.

3. Asegurar la infraestructura critica de transporte, telecomunicaciones y energía durante emergencias, así como reforzar la capacidad de resilencia del país y de sus instituciones frente a situaciones que produzcan grave daño.

Así entonces y de manera complementaria, las competencias de las Fuerzas Armadas pueden tener propósitos que trasciendan la esfera de lo estrictamente militar. La defensa y sus instituciones armadas han demostrado ser un invaluable instrumento para el ejercicio de la soberanía, para la realización de una efectiva disuasión, la presencia del Estado en zonas extremas y aisladas del país y de una clara demostración de eficiencia, eficacia y oportuna participación en ayuda a los ciudadanos afectados por los desastres naturales, que en forma recurrente afectan a  nuestra nación.

Los tipos de catástrofes naturales que han tenido que enfrentar las Fuerzas Armadas, son los siguientes:

- Fenómenos Naturales de orden geológicos, tales como Sismos (terremotos), Maremotos (tsunamis), Volcánicos (Erupciones), Avalanchas Terremoto blanco (Nieve) y Aluviones (Lodo).

- Hidrometerológicos, como las Inundaciones y las sequias

- Antrópicos, Contaminantes y Tecnológicos

- Socio – Naturales, Epidemias y Plagas

De lo anterior entonces, la principal misión de las FF.AA. chilenas, sería brindar defensa y seguridad y ante situaciones de emergencia o catástrofes de origen natural o antrópicos, apoyar a la población civil.

Es así como el empleo de las FF.AA en tareas de apoyo humanitario hacia la población civil, se efectúa en forma descentralizada y en directo apoyo a la autoridad civil dentro de la jurisdicción geográfica de cada guarnición, en apoyo a la población civil en el territorio nacional.

Por tanto su misión concreta es “actuar con el total o parte de sus medios ante situaciones de emergencia y/o catástrofes declaradas dentro del territorio nacional, en un mínimo de tiempo, inicialmente en forma autónoma y en coordinación con otros medios nacionales institucionales, FF.AA. e internacionales”.

Conforme a la experiencia dejada de los últimos eventos naturales que han afectado a nuestro país, las Fuerzas Armadas han tenido que enfrentar variados desafíos, de los cuales se han experimentado las siguientes instancias a superar:

La coordinación civil militar, es una de las materias más complejas de resolver en situaciones de desastres naturales cuando no se han previsto en estado de normalidad. Esta coordinación resulta más expedita cuando existen normas y protocolos que definen claramente las facultades y niveles de gestión de las autoridades civiles y militares en una zona de catástrofes.

No siempre es posible optimizar la coordinación civil – militar, basado en relaciones interpersonales entre las autoridades involucradas, lo anterior basado en la confianza mutua en aras de soluciones superiores, sin consideraciones personales o partidistas.

Diseñar un sistema de gestión de la emergencia, que involucre a las autoridades, jefes de servicio del nivel local, regional y especialistas en distintas áreas, que permita hacer un seguimiento de los principales problemas que afectan a la población, priorizándolos y adoptando soluciones oportunas a las demandas y necesidades de la población civil.

Finalmente y con plena seguridad, podemos compartir las reflexiones finales del EMC., donde se expresa “que las Fuerzas Armadas de Chile, como instituciones fundamentales de la república, continuarán perfeccionando sus procedimientos y preparación, para responder eficaz y oportunamente, a las demandas de la sociedad ante situaciones de emergencias, catástrofes o desastres naturales, que con toda seguridad volverán a afectar a nuestra nación, en el momento menos esperado”.