Noviembre 2015

TRIANGULO TERRESTRE

Me permitiré dar a conocer en términos generales y solo con el propósito de aportar antecedentes del tema que mantiene por estos días ocupado al gobierno en materia de relaciones exteriores, referido con el nuevo desencuentro entre Chile y Perú denominado “triángulo terrestre”.

Debemos en primer lugar, entender que el triangulo terrestre es un territorio de 37 mil metros cuadrados, es decir, aproximadamente y a modo de referencia, son unas 5 canchas de futbol, que se encuentra ubicado al sur del Hito 1 y bajo soberanía chilena, que ambos países se disputan, al interpretar de distinta manera el tratado de 1929 y el fallo que la Corte Internacional de Justicia de la Haya emitió en el año 2014.

De esta manera, nuestro país defiende que el inicio del límite terrestre entre ambos países es a partir del Hito 1. Perú por su parte ha fijado con la reciente creación del Distrito “La Yarada- Los Palos”, el inicio de dicho límite en el denominado punto concordia, ubicado al suroeste del Hito 1, abarcando de esta forma el triangulo terrestre y yendo desde la frontera hasta el Océano Pacifico.

Entremos en un poco más detalle, la Corte Internacional de Justicia de La Haya puso fin el 27 de enero de 2014, a varios años de disputa entre Perú y Chile por la definición de sus límites marítimos, pero al fijar el punto de referencia para esa frontera oceánica, dejó la mesa puesta para otra controversia. Sólo que esta vez no se tratan de miles de kilómetros cuadrados de una zona de mar rica en pesca, sino de apenas 3,7 hectáreas de arena con unas pocas algas y algunos moluscos. Se trata del denominado "triángulo terrestre", un pedazo de 300 metros de costa que la resolución de la Corte Internacional de Justicia dejó literalmente en el limbo y sobre el que Lima y Santiago no se ponen de acuerdo.

Apenas instantes después del fallo de La Haya, el presidente chileno Sebastián Piñera, afirmó en un discurso en cadena nacional, que “la sentencia ratificaba el dominio chileno del triángulo terrestre respectivo".

Por su parte el presidente Ollanta Humala del Perú, respondió cuatro días después, en un discurso ante el Congreso peruano, que “como estableció en su resolución, el tribunal internacional sólo definió los -límites marítimos-, por lo que el fallo emitido no se pronuncia sobre el límite terrestre". Agregó que no afecta a "la frontera terrestre del Perú que se inicia en el punto Concordia, conforme a lo establecido en el Tratado de 1929 y en los trabajos de demarcación, que realizó la comisión mixta de límites".

Dicho punto, según el acuerdo que ambos países firmaron en 1929, después de que Chile devolviera a Perú la región de Tacna -que había quedado en manos chilenas tras la Guerra del Pacífico (1879-1883)- debía estar en la costa 10 kilómetros al norte de un puente situado a escasa distancia del Pacífico sobre el Río Lluta, en la parte chilena.

Veamos el Origen de la discordia

El problema comenzó cuando al poner el primer hito para demarcar la línea limítrofe en 1930, no pudieron situarlo en las coordenadas que establecía el tratado, a la orilla del mar, sino 260 metros tierra adentro para que no fuera destruido por la marea. Esa marca, aunque también a 10 kilómetros del puente, quedó 300 metros más al norte del que Perú reconoce como Punto Concordia, en la costa, por lo que ambos conforman un triángulo, con el litoral como tercer lado en tierra de nadie.

La corte de La Haya estableció que el punto de referencia para la frontera marítima entre ambas naciones era ese hito, como pedía Chile, y no el punto Concordia, como reclamaba Perú.

En su momento, el Presidente Piñera argumentó que Santiago y Lima siempre han coincidido en que "la frontera terrestre comienza en el mismo punto en que comienza la frontera marítima y el fallo de La Haya fue clarísimo al establecer que la frontera marítima comienza en el hito 1 y por tanto también la frontera terrestre".

No obstante, Perú recuerda que el tribunal también especificó que no era su misión determinar la posición donde empezaba la frontera terrestre y que ésta "podría no coincidir con el punto de inicio de la frontera marítima". Es decir, interpreta que dejó abierta la posibilidad de que Perú se quede con ese pedazo de terreno, aunque el mar de su orilla pertenezca a Chile. Esto es lo que se conoce como "costa seca", definida como un territorio ribereño bajo la soberanía de un país distinto a aquel al que pertenecen sus aguas. (Esta situación tiene unos pocos antecedentes en el mundo. La "costa seca" más grande está en África, en la zona del Lago Malawi que separa los países de Tanzania y Malawi).

Los observadores de los dos lados de la frontera, consideran que su resurgimiento se debe más a la rivalidad que ha predominado en las relaciones bilaterales desde la Guerra del Pacífico. Es así que para el internacionalista peruano Ramiro Escobar, "ese pedazo de tierra es una cuestión más psicológica, a ver quién gana y quién pierde".

Desde Chile, el analista internacional Raúl Sohr sostiene que la desavenencia "es una actitud quisquillosa de los dos países, donde hay fricción y una desconfianza mutua evidente", pues "una vez que se conoció el fallo, en ningún lado hubo una plena satisfacción y esto es una continuación de ese malestar".

Por su parte, el analista peruano Farid Kahhat, advierte que el asunto puede afectar al acuerdo limítrofe de 1929. "Es decir, si un punto del tratado puede ser revisado ¿por qué no podrían más adelante ser revisados todos? Ese es el asunto, no el valor intrínseco que pueda tener el territorio en cuestión".

En cualquier caso, ninguno de ellos espera que esta polémica enturbie de nuevo las relaciones entre los dos países, dejan claro estos analistas de que resulta imposible que unos pocos metros cuadrados de costa seca donde hay unos moluscos, tenga más peso que todas las relaciones de alto nivel que hay en juego. Sería bastante impresentable que dos países soberanos, frente a un problema de esta naturaleza, no sean capaces de resolverlo cara a cara.

Por su parte, Tacna y Arica siguen adelante. En la zona de la frontera, en la ciudad peruana de Tacna y en la chilena Arica, este asunto no es ni siquiera un tema de discusión. Aunque ambas localidades se atribuyen ese pequeño territorio, la controversia les parece algo absurdo a muchos de sus habitantes, en comparación con el olvido histórico por parte de sus respectivos gobiernos que denuncian.

"Para nosotros es un tema ridículo", manifiesta Marcelo Moreno, locutor de la radio Frontera Norte de Arica. "En 40 años nunca hubo un interés por Arica y que ahora por perder un triángulo marítimo y 3.700 metros cuadrados terrestres que venga un interés del gobierno y de los medios de comunicación causa un poco de disgusto".

En Tacna, Víctor Marín, de la Sociedad Patriótica Irredentos de Tacna, Arequipa y Tarapacá, considera que "ese triángulo ya está definido mediante el tratado de 1929". Lo que le interesa ahora a su ciudad, añade, es que tras no conseguir en La Haya la zona marítima más cercana a la costa que reclamaban, el gobierno peruano haga algunas obras "para que Tacna no siga postrada y olvidada económicamente".

Como se puede apreciar, las causas de lo que está en disputa (pocos metros de playa), tiene diferentes matices de interpretación, desde que el hito ubicado en esa zona fue para que no se lo llevaran las olas, hasta la permanente revalidad histórica, sin dejar los temas de fondo, como la soberanía y la territorialidad.

Estos intereses contrapuestos, constituyen un nuevo desafío para la clásica y conservadora política exterior chilena, que en los últimos acontecimientos internacionales, no le ha traído buenos dividendos.