Diciembre 2015

LES COMPARTO MI AFLICCIÒN

No, esta vez no es un tema estratégico o coyuntural, deseo compartirles un sentimiento que me embarga. Una de las cosas más terribles que he pasado en estos días, ha sido la perdida a mi querida perra Dafne, una labradora excepcional, mi pesar no se centra solo en el día específico de la muerte, que si bien fue muy doloroso para mí al tenerla en esos instantes en mis brazos, los momentos más amargos han sido los días siguientes, donde te das cuenta de que tu compañera de vida ya no está más.

El dolor es tremendo, es algo extraño e incomprensible el que nos sintamos así ante la pérdida de nuestra regalona que me acompañó durante 12 años de mi vida. A diferencia de las personas, mi Dafne no reclamaba nada más que caricias y que la cuidara, pero a cambio me daba todo y de hecho me entregaba alegría cada vez que llegaba a casa o cuando estaba enfermo, se colocaba a mi lado o me miraba a la distancia para que me sintiera en compañía.

Para estos animalitos somos parte de la manada, y como tal, siempre podemos confiar en que con su amor nos van a reconfortar siempre. La pena grande me vino cuando me di  cuenta que su enfermedad –insuficiencia renal crónica- era irreversible y al fallecer se irían muchos momentos y recuerdos felices.

Saben, con mi perra Dafne me di cuenta que los perros sienten y experimentan las emociones de igual forma que los humanos y que los perros no son una mascota más, los perros son compañeros de existencia, no creo que exista otro ser vivo que ame de forma más desinteresada y leal que como lo hacen estos regalones, sin importarle tu historia, tus actos ni tus errores. Recibir el amor de un perro es una gran dicha.

Pero quedé al debe con ella, me faltaron ganas y horas para disfrutar juntos de la vida, pude haberle dado una vida mucho más feliz a mi perra, pero siempre uno se escuda en la maldecida rutina de la vida, entregándote a lo urgente y dejando de lado lo verdaderamente importante.

Los perros son grandes seres que han sido marcados con una existencia muy breve y, aunque nos neguemos a pensarlo, ese día llegará y tras la tristeza y la rabia, siempre llegan los arrepentimientos. ¿Por qué no habré paseado con ella todos los días? ¿Por qué no habré jugado más con ella?, ¿Por qué la ignoraba cuando me miraba con esos ojos desde su cama? ¿Por qué…?.

Mi muy querida Dafne, ha sido muy doloroso verte partir después de 12 años de tu fiel compañía, cariño y fidelidad que le entregaste a la familia y en especial a mi persona. Te recordaré por siempre, descansa mi negra amada.