Enero 2016

¿TENEMOS POSIBILIDAD DE INNOVACIÓN EN CHILE Y LATINOAMÉRICA?

El destacado intelectual latinoamericano, Andrés Oppenheimer en su libro “Crear o Morir”, sacude a nuestra burbuja nacional, sin desanimarnos, por el contrario nos presenta desafíos muy interesantes para colocar en un segundo plano lo que vivimos hoy en día en nuestro país, en relación a la mediocridad de nuestros gobernantes, de los políticos y empresarios corruptos, otorgando una cuota de ”optimismo con realismo” de nuestro devenir.

Mi intención es rescatar en forma muy sucinta, elementos relevantes de la “innovación”, que nos permitan reflexionar sobre su aplicabilidad a nuestra realidad nacional. Es así como en el desempeño de mis actividades como docente y en general en el mundo académico y también empresarial, aun se piensa que lo más relevante para incentivar la innovación, es ofrecer estímulos económicos u optimizar las trabas burocráticas muy propias de nuestro país, hasta tener un buen clima de negocios. Hoy en día lo más importante es contar con una masa crítica de mentes creativas, respaldadas por buenos sistemas educativos.

Dicha masa crítica, la encontramos en los enclaves de artistas, inventores y emprendedores, lo que antes se llamaban “Barrios Bohemios”. Pero ¿pueden surgir personas y empresas “tecnológicas” en países como Chile que hacen difícil cualquier emprendimiento?. No cabe duda de que un mal clima de negocios, burocracias infernales y la corrupción son grandes trabas. Las más recientes investigaciones de los estudiosos de la innovación, muestran que son de lejos el principal motor de la creatividad colectiva y un factor aun más importante que el entorno económico.

Richard Florida en su libro “El ascenso de la clase creativa”, esgrimió la teoría de que en el futuro las empresas no atraerán a las mentes creativas, sino al revés, las concentraciones de mentes creativas atraerán a las empresas. Esta teoría es importante, ya que en la región y en Chile en particular, existen ciudades con un dinamismo muy particular, que actúan como un imán para mentes creativas y pueden convertirse en importantes centros de innovación. La historia nos demuestra que las ciudades son verdaderas fuentes de creatividad, por ejemplo, Atenas de los clásicos, La Florencia con el Renacimiento,  Viena y Paris de fines del siglo XIX, Nueva York después de la segunda guerra mundial, todas ellas experimentaron un increíble florecimiento de la genialidad en varias aéreas artísticas, culturales y científicas, en la práctica esto se traduce en la diversidad de la población, sus nutridas redes sociales, sus espacios públicos donde la gente puede reunirse espontáneamente e intercambiar ideas, donde sus infraestructuras financieras, organizativas y comerciales, permiten convertir esas ideas en realidad.

Es así como podemos mirar con cierto optimismo sobre la posibilidad de que florezca la innovación en Latinoamérica. Aunque las Universidades de Santiago de Chile, de Buenos Aires, Ciudad de México o de Sao Paulo no figuran entre las mejores del mundo, ni sus países tienen el mejor ambiente para hacer negocios, tienen ciudades vibrantes llenas de gente creativa. Estas ciudades se identifican por una floreciente actividad artística, nuevas expresiones musicales, donde hay población con diversidad sexual, donde hay buena cocina, en general siguen la línea de lo que se denomina “coworking”, donde las personas se agrupan por temas de conversación, en  diversas áreas de emprendimientos, además de contar con universidades que pueden transformar la creatividad en innovación.

La conclusión final de los estudios, indican que los lugares donde florece la innovación, por lo general glorifican el “talento”, más que el dinero, siendo esto una buena noticia para Chile y Latinoamérica, porque es una característica de muchas de sus ciudades, donde se percibe un ecosistema muy creativo, especialmente en la música y en las artes, se aprecia una reverencia a las personas “talentosas”, más que a las personas con dinero. El desafío entonces  para nuestros países una vez comprobada sus grandes reservas de mentes creativas, que son la condición esencial para las sociedades innovadoras, será mejorar la calidad y la inserción en el mundo de sus sistemas educativos.

El riesgo de no hacer nada será enorme y condenará a la región al atraso permanente, porque en los próximos años se producirá una extraordinaria aceleración de los actuales avances científicos y tecnológicos que separarán a los países de avanzada (generadores de manufacturas y valores agregados), de los periféricos (exportadores por siempre  de materias primas), donde la ciencia y la tecnología crecerá aun más y en forma exponencial.

Y en esto ¿dónde está Chile?, -en crisis permanente por la baja continua del cobre, con inestabilidades institucionales en virtud de la corrupción de políticos y colusiones empresariales- ¿Alguien se preocupa de la innovación, en otras palabras del futuro real de nuestro país?, levantemos la mirada para salir de ser un país periférico a un país de avanzada, tenemos la masa crítica, el grito a los gobernantes es ¡aprovechémosla!.