Enero 2016

UNA MIRADA A LO QUE VENDRÁ

Derivado del artículo anterior, basado en el libro de Andrés Oppenheimer “Crear o Morir”, sobre la necesidad de “innovación y mentes creativas” para que Chile avance y esté al nivel de países de avanzada y no periféricos como estamos ahora, es necesario salirnos de nuestra burbuja de vida que llevamos, me refiero a la familia, el  hogar, el trabajo, amistades y eso es bueno, sin embargo todo pasa muy rápido y no nos percatamos que a nuestro lado “el resto del mundo” va a pasos agigantados.

Un gran número de científicos e investigadores, coinciden que la próxima década veremos inventos tecnológicos cada vez más revolucionarios producidos por la humanidad. El motivo es que la ciencia y la tecnología están creciendo en forma exponencial. Los invito a echar un vistazo a estos avances y a su vez a reflexionar sobre lo que se nos viene encima… para bien o para mal.

Hoy en día, un indígena en el sur de Chile o de México o en el altiplano de Bolivia con un iPhone o cualquier celular, tiene acceso a más conocimiento del que tenía el presidente de Estados Unidos, o la NASA hace unas dos décadas. Por otra parte, miles de empresas en EE.UU. y Europa principalmente, muchas de ellas lideradas por emprendedores veinteañeros, están lanzando al mercado innovaciones asombrosas, las cuales deseo hacerlos participes:

-  Impresoras 3D; permiten la manufactura casera e individualizada de casi cualquier objeto y que amenazarán con aniquilar la producción industrial en todo el mundo. A las impresoras que hace poco imprimían solo papel, se suman ahora las impresoras 3D, que pueden reproducir zapatos, ropa, partes de automóviles, vajilla de cocina, joyas, juguetes, “órganos del cuerpo” y alimentos. Y esto, según explican los líderes de la industria, traerá consigo una nueva revolución industrial que transformará la industria de la manufactura como la conocemos, permitiendo que cada uno de nosotros pueda producir lo que quiera -a nuestra medida- en nuestras propias casas. En definitiva, una buena parte de la producción masiva será sustituida por la producción individualizada. Estas impresoras también se están utilizando en la producción instantánea de objetos que uno necesite al momento. Por ejemplo, si uno pierde un botón, o se le rompe la perilla del horno, o una pieza del automóvil, o la dentadura de la abuela, o quiere producir la parte de una máquina cuya producción ha sido discontinuada, puede producir estos objetos de inmediato con su impresora 3D casera. Basta tomarle una foto con el celular al objeto que se desea replicar, enviarlo por e-mail a la computadora, especificar en la pantalla las medidas y el material deseado, apretar la tecla “imprimir” y obtener el objeto deseado. Otro ejemplo interesante, es que la NASA está colocando impresoras 3D en naves espaciales, de manera que cuando se rompa algo podamos reimprimirlo en el espacio y en lugar de llamar a Tierra y decir “Houston, tenemos problemas”, dirán “Houston, envíenos un diseño en 3D y lo imprimiremos aquí”.

-  Drones; los aviones no tripulados o drones que EE.UU. ha utilizado en Iraq y Afganistán para atacar terroristas de Al Qaeda, revolucionarán la industria del transporte. Los Drones comerciales ya están comenzando a ser usados para la vigilancia policial, el monitoreo de ganado en los campos y el rescate de personas que se están ahogando en el mar. Muy pronto serán utilizados también para repartir pizza a domicilio o la correspondencia.  En general los drones comerciales deberán volar a menos de 100 metros de altura y mantenerse a cinco kilómetros de distancia de los aeropuertos. Casi todas las cosas que se pueden hacer hoy en día con aviones, van a poder ser hechas con vehículos aéreos no tripuladas en el futuro.

-  Robots; como los que hasta ahora sólo veíamos en las películas de ciencia ficción, que se convertirán en nuestros asistentes, guardaespaldas, compañeros o “servidores sexuales”.

-  Automóviles sin conductor; que remplazarán paulatinamente a los actuales y permitirán que podamos trabajar, leer o dormir mientras el automóvil nos lleva a nuestro destino. Podrán dejar a varias personas en sus respectivos lugares de trabajo y estacionarse en un lugar alejado, quizás fuera de la ciudad, para regresar a buscarlos al final del día. Mientras trabajamos, podremos programar al vehículo para que vaya a la tintorería a buscar la ropa, a recoger a los niños a la escuela, o que se estacione en algún lugar determinado.

-  Anteojos-Computadoras; que nos permitirán mirar un jardín y ver en el cristal de nuestras gafas el nombre de cada planta, o mirar nuestro plato de comida y ver cuántas calorías tiene el alimento, o entrar a una fiesta y ver el nombre de cada persona que saludamos.

-  Materiales Autosaneables; son materiales que se repararán asimismo y que por lo tanto podrán extender la vida útil de muchos productos, reduciendo la necesidad de remplazarlos o mandarlos a arreglar. ¿Se acuerdan de las películas Terminator, con Arnold Schwarzenegger, en las que la piel sintética de los robots se derretía tras sufrir un cañonazo del enemigo, pero se reconstruía  de inmediato?, bien, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, han creado un material flexible, conductor de electricidad y sensible a la presión, basado en polímeros, que puede ser desarrollado para uso  en armazones de robots o prótesis humanas, como piernas artificiales. Otras versiones más elementales de materiales autosaneables ya están saliendo al mercado, como capas de materiales anticorrosivos que se regeneran cuando sufren daños. Estos productos ya están siendo usados en la industria naviera, sobre barcos, muelles y plataformas petroleras. La capa anticorrosiva contiene dos microcápsulas, una de las cuales contiene un componente autosaneable y la otra un catalizador. Cuando la capa anticorrosiva se daña, las microcápsulas se rompen y sus contenidos entran en contacto, reparando daños. Estas tecnologías permiten prolongar la vida útil de las plataformas marinas y submarinas por ejemplo y se está empezando a usar en lugares remotos, donde la mantención es difícil o muy costosa. ¿Estaremos muy lejos de tener automóviles con pinturas que se   autoreparen tras un rayón o con chapas que vuelvan a su estado anterior tras un choque?, todo indica que ese día no está muy lejano.

- Internet de las cosas; de la misma manera en que internet conecta a las personas, este nuevo ecosistema conectará a las cosas entre ellas. La empresa tecnológica International data Corporation, señala que miles de millones de sensores se pondrán en todas las cosas convirtiéndose en una industria de nueve trillones de dólares en el 2020, cuando habrá más de 22.000 millones de objetos conectados al nuevo ecosistema.

Ejemplos:

  • Sensores en la ropa que permitirán, por ejemplo,  que los ancianos que se desmayen ya no deban depender de que alguien llame a la ambulancia, porque sus propias vestimentas llamarán al servicio de emergencias.
  • Cada una de las piezas de los aviones van a tener un microchips, que avisará a una computadora central cuando esté al final de su vida útil para que puedan ser reparadas antes de que se dañen y ocasionen accidentes.
  • Los microchips regularán el uso de todos los artefactos del hogar:

-  Avisarán cuando hay una filtración de agua en tuberías de agua o conductos de luz averiados.

-  Los cepillos dentales inteligentes tienen sensores y registraran  la frecuencia y la forma con que nos limpiamos la dentadadura y luego envían los datos a nuestros teléfonos celulares con instrucciones sobre cómo mejorar nuestros hábitos de higiene dental.

- Las raquetas de tenis con sensores registran la forma en que tomamos la raqueta y como le pegamos a la pelota y luego envían la información a nuestro celular con un video didáctico, sobre que errores estamos cometiendo y como mejorar nuestros tiros.

- La camas inteligentes, tendrán sensores que registrarán nuestra respiración, nuestros movimientos y cuantas veces nos despertamos, cuando dormimos y nos enviarán un email con sugerencia de un mejor dormir.

- Varias empresas farmacéuticas están proyectando poner microchips en las tapas de sus frascos de remedios, para que avise a la consulta del médico si el paciente no está tomando su medicina cuando la tapa no ha sido abierta en varios días.

A modo de reflexión final, todo “misil posee un contra misil”, es decir, todo lo bueno de estos avances científicos-tecnológicos, traen con ello el peligro de que en el mundo en el que llevaremos sensores en el cuerpo y en nuestra ropa, el terrorismo cibernético podría ser más peligroso que nunca. ¿Qué pasará cuando un hacker se infiltre en la computadora del médico que regula el marcapasos de sus pacientes? ¿O cuando algún hacker quiera divertirse cambiando las instrucciones a nuestra ropa inteligente, para que nos den calor o mas frio de lo que estaban programadas. Las consecuencias pueden ser escalofriantes, pero al igual de lo que ha pasado con internet hasta ahora, lo más probable es que estos peligros y evidentes amenazas no logren frenar el avance de los objetos conectados al “internet de las cosas”.