Abril 2016

SOCIEDAD CIVIL O POLITICA

Partiendo de la premisa de que para opinar es necesario tener conocimiento de los temas o al menos comprenderlos, me permito invitar a conocer brevemente algunos conceptos básicos que todo ciudadano debiera saber sobre la sociedad.

Podemos coincidir en pensar que la persona humana por su misma naturaleza, tiene una tremenda necesidad de vivir en sociedad. Los hombres se agrupan para satisfacer necesidades y aspiraciones que no pueden lograr por si solos, es decir, el hombre vive en sociedad por imposición de la propia naturaleza.

Es así como de muchas maneras y desde su origen, la Iglesia Católica ha enseñado esta sociabilidad natural del hombre, así queda demostrado entre otros manifiestos, en las palabras del entonces León XIII, “El hombre esta ordenado por la naturaleza a vivir en comunidad política, el hombre no puede procurarse en la soledad todo aquello que la necesidad y la utilidad de la vida corporal exigen, como tampoco lo conducente a la perfección de su espíritu. El hombre nace inclinado a la unión y asociación con sus semejantes, tanto en lo doméstico como en lo civil, la cual es la única que puede proporcionarle la perfecta suficiencia para la vida”.

De los vínculos sociales que son necesarios para el desarrollo del hombre, algunos como la familia y la comunidad política, responden a su naturaleza más profunda, otros proceden más bien a su libre elección. Así entonces, el hombre se agrupa en sociedades para alcanzar fines que no puede alcanzar por sí solo, formando a su vez sociedades mayores para lograr fines de grandes propósitos, es así como cada sociedad es por definición apta para lograr su objetivo o bien común.

Ahora bien, ¿qué es una sociedad?, podríamos decir que es una agrupación humana en la que a diferencia de la comunidad (que posee un sentido de vinculación resultante de un hecho o cuasicontrato), los hombres están ligados entre sí por razones de un cierto objetivo o propósito común. En las relaciones sociales siempre hay un objetivo, sea material o espiritual, en torno al cual se entreteje el trato entre los seres humanos. En una sociedad el objetivo es una tarea a realizar o un fin que alcanzar, el cual depende de las determinaciones de la inteligencia y voluntad humana, es decir, “lo social es la combinación de los esfuerzos individuales para realizar una obra común” (Ortega y Gasset).

Una sociedad humana más perfecta, es la sociedad civil o política; me refiero a la sociedad organizada en un Estado, la sociedad política está dirigida a un bien más alto o supremo, al bien completo del hombre. La sociedad política es una sociedad de sociedades, un converger ordenado y común de las personas. El objeto de una sociedad política, es el bien común, en otras palabras el fin donde la sociedad se constituye naturalmente, por tanto, el bien común es fin y tarea de la sociedad. En opinión de Santo Tomas, el “bien común es el bien de la persona humana en sociedad”,  lo relevante en esta definición, es que aquí van expresados los dos rasgos principales de este Bien; su carácter individual al quedar asignado a la persona humana o racional, y su matiz común, al asignarle a esa misma persona formando parte de una sociedad, así también Juan XXIII lo define como “la totalidad de las condiciones de vida social que el hombre necesita para lograr plena y fácilmente su perfección personal”.

Así entonces, la sociedad política es un orden de personas orientadas hacia un fin común, hacia un objetivo valioso para todos los componentes del cuerpo político. Este fin para tener el carácter de tal, debe consistir en un bien que sea común a todos quienes forman parte de la comunidad; un bien del que todos participen.

Esta sociedad civil o política no es un todo destinado a absorber a los individuos -según las doctrinas totalitarias-. Ni tampoco se  reduce a la simple suma de sus elementos integrantes. Según Santo Tomás de Aquino, “la sociedad civil se ordena de por sí a procurar a la persona humana un vivir pleno y perfecto en el orden natural”.

Como hemos visto, lo social es una dimensión esencial de la naturaleza humana, en lo vital de lo humano, existen fuertes impulsos sociales. El hombre percibe claramente su dependencia de la sociedad y la necesidad que tiene de ella, pero es necesario puntualizar que junto al impulso social del hombre -que se traduce particularmente en cooperación con el grupo- existe también una naturaleza antisocial que se expresa sobre todo en una continua voluntad de ampliar su propia e individual capacidad de poder e influencia. Prácticamente toda la temática del derecho político, incide en describir los esfuerzos que el hombre ha desplegado a través de los siglos, creando instituciones que estimulen los impulsos sociales y limiten al mismo tiempo los antisociales.