Septiembre 2016

Septiembre… Patria y Fuerzas Armadas

La Patria conforme a la literatura cívica-castrense, es el valor fundamental de quienes profesan la carrera de las armas, lamentablemente es un valor cuestionado por algunos elementos de la sociedad tanto hoy como en el pasado, pero lo quieran o no, este valor ha movido a los hombres desde la antigüedad. Es un valor tan significativo, tan profundo, que lleva a los hombres a dar su vida por él y si algo se valora más que a la propia vida, es porque se considera superior a ella.

Lo superior a ese ser limitado que es el hombre, resulta de algún modo incomprensible y hasta misterioso, es por eso que el análisis del concepto patria resulta complejo. Algunos tratan de evitar tales dificultades, reduciendo el concepto a una colección de elementos objetivos, como el territorio o sus habitantes. Ciertamente, esos elementos son bienes patrios de primer orden, pero ellos solos no son la patria, en que lo subjetivo, lo espiritual, constituye la amalgama que permite llamarlos patrios.

Confusos prejuicios impiden a algunos acercarse intelectualmente a la esencia de la patria, que comprende bienes diversos: físicos, como el territorio; humanos, como los hombres que son sus hijos; históricos, culturales y morales. La patria es lo que se ama; es el sentimiento de un lazo común en el presente y en el pasado, que junta en una unidad corazones y conciencias; es la comunidad moral e histórica de la que nos reconocemos parte; es el nexo espiritual que da vida a la nación; es la conciencia y el sentimiento de la nación.

La patria es en gran parte la obra de todos los que la sienten; es como el ser amado que, para serlo, necesita que alguien lo ame. Pero la patria no es algo abstracto: es la tierra en que nacimos y nos formamos, son sus hombres, sus valores, e incluso todo aquello que supone su defensa. Donde el servicio a la patria se concreta, es precisamente en el servicio a los hombres, a la justicia que debe ordenar su convivencia, a su dignidad, a su libertad y, en definitiva, al bien común. Son esas supremas razones las que justifican el ejercicio de la autoridad y del mando y las que dignifican la virtud de la obediencia y el servicio militar.

Por ello es la patria un valor supremo, que trasciende al hombre y que es, evidentemente algo más elevado que la política contingente o que la política partidista. En este sentido, la patria constituye un valor suprapolítico, que está por encima de banderías, partidos, grupos, clases o estamentos.

Las Fuerzas Armadas por su parte, están exclusivamente consagradas al servicio de la patria, quehacer común de los chilenos de ayer, hoy y mañana. Ellas tienen clara conciencia de estos conceptos fundamentales, así como del trascendental papel que les corresponde en la defensa de la patria, en la seguridad nacional y en la garantía del orden institucional de la República. El compromiso de las Fuerzas Armadas es el de velar por la seguridad de la nación. Es también su honor, el honor inmenso se servir a la patria inmortal.

Los militares son los guardianes de la patria. Guardianes frente al exterior, sin duda, y en el interior también tienen misiones que cumplir; pero su principal guardia debe estar encaminada a que no se desvirtúe la noción de patria. Porque la patria designa la heredad completa del hombre; ella no sólo está formada por los ciudadanos que en un momento dado habitan en su territorio, sino por la memoria y el recuerdo de cuantos chilenos, a través de la  historia, escribieron en ella páginas brillantes y nos han legado su nombre y sus hazañas. Está formada también, por la esperanza en quienes han de sucedernos y continuarán el relato interminable de nuevos esfuerzos, de nuevos sacrificios. Por eso, al defender la patria, defendemos nuestro mañana no nuestro ayer.

En materia de la defensa de la patria, Joaquín Blanco lo define como “la actitud dinámica y operativa que hace viable la unidad de la patria. Sin una defensa potencial y preventiva de la patria, la unidad e integridad de la misma está a merced de la agresión de cualquier potencia expansionista. La defensa de la patria, concebida como un derecho y un deber ciudadano, es sin duda, un Fin Permanente del Estado, porque su exigencia, es la garantía misma de la indisolubilidad de la Nación”.

Asimismo, se concuerda que sería utópico pensar que la unidad de la patria no corre peligro en ningún momento, y que por ello no es necesaria una Política de Defensa. La patria necesita ser defendida; de no ser así, estará inerme frente a terceros. No basta con creer en la unidad de la patria, es preciso saber que hay que defenderla y poner los medios adecuados en cada instante para hacerla operativa.

La Constitución no alude a la patria con afán literario o sentimental, sino muy práctico y realista, podríamos considerar que la defensa de la patria consiste en la defensa de ciertos valores superiores o de ciertos fines permanentes del Estado, tales como: la libertad, el mantenimiento de la unidad nacional, el respeto y adhesión a la bandera, la soberanía e independencia  de Chile, su integridad territorial, y los valores esenciales de la tradición chilena.

Chilenos bien nacidos, como podrán ver en estas breves líneas, el concepto de patria entraña un valor más profundo y noble del que cotidianamente se le utiliza y se le hace mención… es un deber su honra y defensa ahora y siempre.