Febrero 2017

Hablemos de “El Estado"

Que el Estado debe hacer tal o cual cosa… Que el Estado es el responsable… Que el Estado está al debe…”, tantas referencias que se realizan entorno al Estado, especialmente por los señores políticos. Pero ¿sabemos realmente que es el Estado?, ¿estamos aplicando bien el concepto?, en definitiva ¿sabemos de lo que estamos hablando?.

Intentemos aclarar algunos conceptos. El término Estado ha sido utilizado en muchos sentidos distintos, según el enfoque con que se quiere estudiar el fenómeno, al parecer resulta más adecuado analizar una noción de Estado, tomando como punto de partida al creador de este leviatán… el hombre.

En primer lugar podemos advertir que el hombre es la unidad básica y elemental con que se forma el Estado. Ahora, como el hombre es un ser eminentemente social, este supuesto humano abarca e incluye todas las formas de asociación de que es capaz el individuo, sean espontáneas u organizadas, duraderas u ocasionales. El Estado es, entonces ante todo, una forma de asociación, un modo de vida compartido. Esta pluralidad de hombres requiere cercanía física y esta cercanía está dada por la territorialidad, es decir, por el marco geográfico que le sirva de base, siendo esta sede fija y la comunidad que vive en ella sedentaria. Los contornos estables de fronteras y límites hacen del Estado Moderno una unidad territorial perfectamente deslindable.

Bien, con lo expuesto tenemos al hombre y al espacio, ahora bien, las preguntas siguientes son ¿cómo se clasifican estos hombres?... ¿están todos en un pie de igualdad?. En este conjunto de hombres se dará una dualidad inevitable de gobernantes y gobernados, se da el hecho del mando: “unos pocos dirigen y conducen a muchos”. El mando es un hecho de poder social, que en este caso es también político. Estos hombres que mandan y que obedecen forman una institución. El Estado no puede existir sin hombres, pero, al mismo tiempo, constituye una realidad distinta del conjunto humano que lo forma.

Así entonces, el concepto de Estado es más complejo de lo que parece, no existe una definición univoca del término, aunque la mayoría de los autores estima que el vocablo Estado, es la denominación adecuada para designar la forma moderna de organización política. Pero hay múltiples definiciones y también confusiones al respecto. Así para los cristianos, por ejemplo, el Estado es la representación y expresión concreta del espíritu moral, otros, como los marxistas, lo consideran como el instrumento de explotación usado por una clase contra las otras. Otros autores lo definen simplemente como un aspecto de la sociedad y otros como un sinónimo de gobierno (por ejemplo, en el Derecho Público norteamericano, muchas veces se confunden los términos Estado y Gobierno, pues en el sistema de gobierno de EE.UU., el Presidente es, a su vez, Jefe de Estado – representa externamente al país – y Jefe de Gobierno – dirige la política interna del país).

Como se puede apreciar, y como lo han expuesto algunos académicos, lo sensato sería plantear la pregunta en forma independiente, es decir en cada disciplina, como el Derecho, la Sociología y la Historia como mínimo. Según el autor germano George Jellinek, el Estado es, por una parte, una formación social, y por otra, una institución jurídica. Así se descompone en teoría social y en teoría jurídica. El Estado así entonces, es en primer término una formación histórico-social a la que se suma el Derecho.

En materia del derecho social, el Estado se presenta como una función de la comunidad, constituida por relaciones de voluntad de una pluralidad de seres humanos cuyo principio unificador es el fin, es decir, una pluralidad unida por fines permanentes. Sobre esta pluralidad, que tiene un alto grado de asociación, se alza el Estado, según los  académicos Mario Verdugo y Ana M. García, como “la unidad que posee la mayor plenitud de fines constantes y la organización más perfecta y comprensiva”, descansando esta unidad en un territorio. Entonces tenemos una unidad de asociación de hombres asentados en un territorio e integrados por relaciones de mando. Dicho mando, es de la esencia del Estado, se tiene que poder imponer incondicionalmente la voluntad propia a otros. De lo expuesto, los académicos citados precedentemente, obtienen el concepto sociológico de Estado: “Es la unidad de asociación dotada originariamente de poder de dominación y formada por hombres asentados en un territorio”.

Así entonces y según Jellinek, al concepto sociológico expuesto, debe unirse el concepto jurídico de Estado. Jurídicamente el Estado es “la corporación formada por un pueblo, dotada de poder de mando originario y asentada en un territorio determinado”. Existe obviamente una similitud entre ambos conceptos, el sociológico y el jurídico. Pero la diferencia radica en que mientras el concepto sociológico considera al Estado como “asociación” de personas, el concepto jurídico pone énfasis en el término “corporación”, que es eminentemente jurídico.

Bien, otro aspecto importante a tener presente por todo chileno(a) que se precie de tal, es conocer los elementos que constituyen el Estado. Estos son el “grupo humano”, “el territorio” y el “poder”.

Veamos brevemente cada uno de ellos:

El Grupo Humano; un Estado supone un grupo de hombres, pueblo o nación que hacen historia, que luchan por sobrevivir, por mejorar sus condiciones de existencia y que cooperan en la realización de los valores humanos, a los que hacen revivir en los momentos más cruentos de las grandes crisis. Generalmente se usan como sinónimos los términos pueblo, ciudadano, población, habitante, nación, etc., pero tienen una connotación diferente, que es necesario señalar:

-   Por Pueblo; se entiende aquel grupo de individuos que tienen derechos civiles y ejercitan sus derechos políticos. No toda la población es pueblo, ya que en este primer término –población- se entiende incluido todo el que habita en el territorio de la República… incluso los extranjeros…, los que están sometidos a las leyes nacionales.

 -  Nacionales; son aquellos que la Constitución declara que son chilenos, el hecho de haber nacido en territorio de Chile (jus solis), el hecho de  haber nacido de padre y madre chilenos (jus sanguinis) y la fuente legal, como la nacionalización, acto jurídico por el cual se adopta una nueva nacionalidad renunciando a la anterior.

 -   Nación; es un concepto eminentemente sociológico que nace de un grupo de individuos que se unieron para satisfacer necesidades colectivas. Según Ernest Renan, la Nación es una formación histórica, porque no se genera espontáneamente, sino que es producto de una evolución; pero es a la vez, un fenómeno propio de la sociedad moderna. Por lo tanto, por Nación debemos entender un conjunto de individuos que ha ido reuniendo, a través de la historia, una serie de elementos que les dan carácter propio, que los tipifican.

Territorio; es un elemento fundamental en la vida del Estado, porque el grupo humano requiere de un suelo donde desplazarse, del cual recibir los alimentos vitales, donde edificar su albergue y, en fin, donde enterrar a sus muertos. Sin territorio, no existe Estado. Este elemento tiene importancia tanto en lo que se refiere a problemas fronterizos, como con respecto a la jurisdicción en el país hasta donde se ejerce (Hans Kelsen).

Poder; un pueblo que vive permanentemente en un territorio propio, requiere una cierta organización para actuar en conjunto. Entonces lo que viene a caracterizar con mayor plenitud al Estado, es la existencia de una organización en su seno, lo que implica dirección y juricidad. Esta organización lleva de inmediato a la idea del Poder. “El Estado va a constituir el asiento del Poder Público” (Georges Burdeau) y este poder va a diferenciar a gobernantes y gobernados y va a ser legítimo en cuanto tenga el apoyo de los gobernados y legal en cuanto los gobernantes se sometan a las normas y mandos que ellos mismos se dan y que se dicten, como expresión del poder estatal. Según Burdeau, el “Poder es una fuerza al servicio de una idea”, es una fuerza nacida de la voluntad social preponderante, destinada a conducir al grupo hacia un orden social que se estima benéfico y llegado al caso, capaz de imponer a los miembros los comportamientos que dicho orden social  impone.

Finalmente, es necesario conocer el fin o fines del Estado, siendo aún algo bien discutido. Sin embargo, podemos resumir que el fin objetivo del Estado es la construcción, consolidación y perfeccionamiento de la comunidad política, en esta perspectiva, existe un fin único para el Estado, el mismo para todos los tiempos, que habrá de permanecer idéntico a sí mismo en todas las formas y que contiene en su unidad a los demás fines. Este fin, absoluto, según Jellinek, no es otro que el denominado “bien común”, entendiendo como tal, según Mario Justo López, al “conjunto de condiciones apropiadas para que todos, grupos intermedios y personas individuales, alcancen su bien particular”.

Así entonces concluimos que el fin propio, objetivo y necesario del Estado es el bien común.