Octubre 2017

Reflexiones del Liderazgo

El liderazgo, básicamente es una decisión que en algún momento de nuestras vidas deberemos ejercerlo, por lo que resulta necesario prepararnos. ¿Pero cómo hacerlo?, ¿Qué habilidades o destrezas se deben desarrollar para actuar eficazmente?.

El campo del liderazgo es complejo y extenso y no supone retomar un listado de rasgos ni simplificarlo a lo que algunos autores han enumerado como un chek list del líder. Más bien deseo invitar al lector a reflexionar sobre cómo ha vivido laboralmente los 14 principios que expongo en forma muy sucinta y practica a la vez (internalizados en un diplomado de la PUC) y así ver si lo está haciendo bien o habría que enfocar mejor su accionar, en beneficio de la organización, con centro de gravedad en el personal:

Primero, el líder debe articular un propósito; no solo debe formular dicho propósito, sino también debe articularlo, es decir, llevarlo a la práctica cotidiana en la organización.

Segundo, para movilizar a las personas que constituyen la organización y sus diversos grupos de interés, es esencial que el líder crea en el propósito, lo sienta, comunicándolo desde el corazón. Al respecto, el guionista Robert McKee, dice que “para movilizar a las personas se debe contar historias que conmuevan”.

Tercero, formar y desarrollar un equipo; la formación del equipo va más allá de decidir quién pertenece y quién no. Involucra ocuparnos de la interdependencia de los roles y habilidades y fundamentalmente, del tono colaborativo de las interacciones interpersonales. Según el psicólogo Daniel Goleman, el 70% del clima emocional de un equipo está determinado por lo que diga y haga el líder.

Cuarto, escuchar y comprender; una de las destrezas clave es saber escuchar activamente a los colaboradores, ya que a través de ello no solo cambiamos sino también capitalizamos la experiencia del equipo, mejorando de paso la calidad de la organización. El escuchar es un acto de voluntad y se basa en la necesaria humildad de la que nos habla el gurú del management  Jim Collins, ya que todas las respuestas no las tiene el líder.

Quinto, levantar recursos; si el propósito se articula desde la contribución y se moviliza desde el corazón, se hará mucho más posible el reunir y disponer de los recursos necesarios para llevarlo a cabo.

Sexto, confrontar los hechos y decir la verdad; muchos liderazgos se hunden en una mala concepción de la prudencia y cuidado de las personas, ocultando la realidad. La verdad, aunque en muchos casos es dolorosa, no hace daño y contribuye a sostener la integridad del líder, muy necesaria en momentos difíciles.

Séptimo, permanecer conectado; no solo se deben construir redes internas y externas, sino mantenerse conectado. Una de las principales destrezas del líder es salir de su oficina e ir a la realidad que les pasa a otros, al equipo de trabajo, a los clientes, a los proveedores, a los inversionistas. Lo peor para un líder es perder perspectiva y no saber lo que está ocurriendo más allá de sus narices.

Octavo, actuar conforme a un código ético; no se trata de enunciar un set de valores, sino más bien vivirlos. Todas las decisiones debieran ser el resultado de un actuar congruente con ello. La consecuencia es lo que más valoran los colaboradores, ya que da seguridad y genera confianza.

Noveno, tomar decisiones; las decisiones nos definen, el no tomarlas también es una decisión. Hay que atreverse a decidir, asumiendo la responsabilidad por sus consecuencias. Un líder que no decide no funciona, no genera resultados.

Décimo, asumir y explicar los riesgos; vivimos en un mundo riesgoso e incierto, sobre todo en lo que respecta a las organizaciones, piensen solamente en la creciente globalización de los mercados y los desastres naturales. Reconozca los riesgos. Tenga consciencia que impulsar cambios es peligroso, tal como lo expresa el profesor de Harvard Ronald Heifetz.

Décimo primero, desafiar el proceso, innovar; el líder no se tranquiliza cuando cree haber encontrado, él o su equipo, la mejor manera de hacer las cosas, por el contrario, sospecha el riesgo que significa no aspirar a algo mejor. Para ello actúa de manera que siempre es posible hacer preguntas desafiantes, nuevas, movilizadoras, de apertura a un espacio de reflexión y acción desconocido, aunque esto genere enfrentar obstáculos inesperados.

Décimo segundo, medir los resultados, la acción de medir los resultados de las acciones genera un contexto poderoso para construir confianza a partir del aprendizaje y retroalimentación. El líder utiliza estas métricas para orientar e integrar las perspectivas clave en un análisis coherente, con lo cual logra traducir el propósito común en compromisos y objetivos claros para todos.

Décimo tercero, poner el interés común por sobre el personal, el propósito de la organización debe contribuir a crear comunidad y ello le impone al líder el imperativo de priorizar el interés común sobre el propio.

Décimo cuarto, formar nuevos líderes, democratizar el liderazgo; el fin último del liderazgo es formar nuevos líderes que le den sustentabilidad en el tiempo a la organización. Si no das posibilidades a tu equipo de que ejerza el liderazgo, no estas contribuyendo al propósito de la organización y al necesario desafío de despliegue de potencialidades que el líder debe procurar en su equipo.