Abril 2018

SOBERANIA – INTEGRIDAD TERRITORIAL - INDEPENDENCIA

A propósito de las intervenciones en la Haya en temas tan delicados como demandas sobre nuestra soberanía, territorio e incluso independencia, es relevante reflexionar brevemente sobre la validez de estos conceptos

En el ámbito del derecho internacional, se conoce como soberanía al derecho que ostenta un Estado para concretar el ejercicio de sus poderes. La violación de la soberanía de un país puede tener trágicas consecuencias, entre ellas el inicio de un conflicto bélico.

La soberanía “es una consecuencia de la libertad, una nación es soberana en tanto es dueña de sí misma y dueña de su libertad”. Es un fin Permanente del Estado. No se entiende a un Estado que no pretenda ser soberano, sin cortapisas, ni limitaciones. El Estado o es soberano o no es tal Estado, será en otro caso, una colonia, un protectorado, etc. La defensa de la Patria, la Bandera, la Unidad de la Patria, la Libertad y la Seguridad en el Estado son fines permanentes que no se explican, si no es en el contexto de un Estado soberano.

Según Gonzalo Rojas, se pueden distinguir dos efectos de la soberanía, el primero es que los Estados tienen derecho a darse la organización jurídica interna que prefieran, a esto se le denomina Soberanía Interna y el segundo efecto es que los Estados tienen derecho a representarse ante los demás Estados en un plano de independencia y de igualdad, a esto se le denomina Soberanía Externa. Así entonces, el concepto de soberanía adquiere importancia cuando un Estado se enfrenta a otro, porque ahí se origina el problema de establecer dónde limitan ambas soberanías.

La soberanía tiene límites jurídicos y límites de hecho o prácticos. Entre los primeros están el derecho natural, el límite territorial del Estado y el derecho internacional, que se manifiesta, principalmente, a través de los tratados; el derecho internacional es una autolimitación acordada con otros países. Entre los segundos, que más que límites podrían ser considerados condicionantes, tenemos; el poder nacional, los imperialismos – políticos o económicos- y la interdependencia del mundo contemporáneo producida por el avance de las comunicaciones y la globalización en general.

Rodríguez Grez establece que la soberanía, tal como la entiende nuestra Constitución, entraña que Chile no depende de ningún otro Estado para fijar su rumbo político, ni que sus gobernantes para ejercitar su autoridad estén subordinados a elementos foráneos. La soberanía reside en la  comunidad nacional, en la totalidad de los miembros que integran la sociedad política, de la que emanan los poderes del Estado.

De la mano con la soberanía va la integridad territorial, siendo uno de los elementos constitutivos del Estado, es la plataforma física del Estado, razón por la que la desaparición del territorio de un Estado, es causa de la desaparición del mismo Estado. La relevancia que reviste el territorio, como elemento conformador del Estado, proviene del hecho de que el mismo fija el alcance geográfico donde se proyecta y aplica la soberanía de una comunidad política. El territorio es el espacio en donde el poder del Estado puede desenvolver su actividad específica. El territorio constituye el sustento indispensable para la vida de la comunidad y sirve tanto para unificar, como para dictar imperativos que condicionan casi indefectiblemente la marcha política del país.

El territorio cumple dos funciones relacionadas con la soberanía que el Estado ejercita sobre el mismo: a) Función de índole interna, en virtud de la cual todos los habitantes de un territorio están sometidos al imperio del Estado. b) Función de índole externa, en virtud de la cual se excluye la intervención soberana de otro Estado, dentro de ese marco geográfico.

Para Carro Martínez, “el territorio es el elemento más estable, inerte y posiblemente el que menos problemas políticos plantea al Estado. No obstante, el territorio no es un concepto políticamente neutro. Siempre se le ha dado cierto valor, pero sobre todo en los tiempos modernos ha cobrado un relieve político colosal a través de la Geopolítica, definida por Rudolf Kjellén como “la ciencia de la influencia básica de los factores geográficos en la creación y existencia de los Estados”.

La integridad territorial tiene una doble connotación, la que procede de que una potencia extranjera no podrá agredirnos impunemente con el propósito de apropiarse de parte del territorio nacional y la que se deriva de la voluntad de los ciudadanos que habitan en las diversas regiones o territorios que integran el Estado de Chile de seguir siendo chilenos. (Múgica Herzog).

De lo expuesto se deriva que la defensa de la integridad territorial, aparte de evitar o contrarrestar los eventuales movimientos separatistas, consiste en: a) Impedir que la superficie geográfica, que conforma el actual Estado chileno, resulte absorbida por otra  u otras potencias, o por una organización internacional. b) Mantener incólume el actual espacio configurador de Chile. Esta misión significa que si otra u otras potencias se adueñan de parte de nuestro territorio, corresponde a nuestras Fuerzas Armadas la obligación de recuperar la posesión del mismo, expulsando a las fuerzas invasoras. c) Dicha obligación de defensa de la intangibilidad del territorio se extiende no solo a todo el territorio continental, insular y antártico, sino también a los espacios geográficos cubiertos por el mar, es decir a nuestro territorio marítimo. (Blanco Ande)

Otro concepto íntegramente relacionado, es el de La Independencia, significa que una sociedad política no está subordinada ni supeditada a ninguna otra, ni en la elección de su sistema político ni en sus decisiones de carácter nacional o internacional. Significa que ese Estado es libre en la forma de gobernarse y administrarse. Una comunidad política es tan dueña de su destino histórico como cualquiera otra. Significa que un país es soberano, es decir, que su nación o su pueblo es el titular legítimo a quien corresponde decidir el régimen político por el que ha de regirse,  sin intromisiones ni injerencias extrañas. El ser independiente, significa que un Estado no es una colonia, esto es, parte territorial en la que no se goza de soberanía.

Defender la independencia de Chile, es defender la existencia del Estado. Nuestras Fuerzas Armadas tienen el deber constitucional de tutelar la libertad de la patria frente a cualquier agresor; el de impedir a toda costa que Chile deje de ser una sociedad política no dependiente; el de evitar que el Estado desaparezca subsumido por otra potencia, no permitiendo su subyugación, tanto por una causa o motivo jurídico aparente, cuando por presión o fuerza exterior, sea quien la despliegue, independientemente de su grado de poderío militar.

En definitiva, dada la interrelación entre los conceptos de soberanía y de independencia, no es dable la existencia de un Estado soberano que no sea, al propio tiempo,  independiente. Defender la independencia de Chile es mantener incólume su soberanía y por ende su libertad.