Mayo 2018

PODER, PODER POLITICO Y ESTADO DE DERECHO

Poder; como definición general, es una fuerza, una capacidad de efecto y también de influencia. Al respecto, Robert Merton dice; “Por Poder significamos nada más que la capacidad observada y predecible que tiene cada cual para imponer su voluntad en la acción social, aun contra la resistencia de otros que toman parte en esta misma acción”. Por su parte Max Weber, dice que Poder es “la probabilidad de imponer la propia voluntad, dentro de una relación social, aun contra toda resistencia y sea cual fuere el fundamento de esa resistencia”. Sánchez Agesta, establece que el acto de Poder es, en general, “aquel que influye en la conducta de otro o de otros hombres, el poder es una causa, una energía, un impulso que, como tal, tiende a producir un efecto”.

Soto Kloss lo define como “Poder existe en todo fenómeno donde es posible encontrar a un sujeto en quien exista la capacidad de exigir a algo o alguien un comportamiento determinado, comportamiento que, tal vez, no hubiere sido espontáneamente adoptado”. En toda sociedad las relaciones entre los miembros que la componen se establecen de acuerdo a un fin, fin que le será propio, de allí que el poder que se ejerce presenta siempre una posición instrumental, la cual encuentra su razón de ser, precisamente en la finalidad que se tuvo a la vista para constituir esa agrupación social.

Así entonces, si proyectamos este concepto de Poder a lo específicamente Político, es decir al Poder Político, entendido como el que involucra a gobernantes y gobernados, veremos que el poder político aparece así con el carácter de instrumento de administración de la comunidad, en quien reside la plenitud de ese poder, pero que necesita de una autoridad o cabeza a fin de obtener de modo más adecuado y dinámico su propio fin, que es la perfección del hombre en tanto ser individual-social. El Estado entonces, utilizando ese instrumento de administración que es el poder político, se constituye como el administrador del bien común.

Una sociedad política supone una conciencia de fines comunes vitales, un consentimiento unificante de voluntades, constituyendo un motor de propulsión, lleva la energía necesaria que tiende a su realización. Según Soto Kloss, viene a ser la encarnación de esa energía que provoca en el grupo social la idea de un orden social que se desea; en otros términos, el poder viene a ser “una energía al servicio de una idea”. El poder es una fuerza al servicio de una idea; una fuerza que nace de la voluntad social destinada a conducir al grupo en la búsqueda del bien común y capaz de imponer a sus miembros la actitud que esa idea exige.

Por su parte Sánchez Agesta, concibe el poder político como “Una energía o principio motor que establece y desarrolla en un grupo humano, el orden necesario para que realice mediante el derecho los objetivos concretos en que se cifra la idea del bien público”. Este autor señala que la acción política se expresa como una energía espiritual y material, capaz de configurar un orden positivo de derecho, que ajusta y resuelve las tensiones y conflictos de valores e intereses de los hombres que conviven en un grupo. La acción política define, garantiza y desarrolla ese orden. Para ello se manifiesta como un poder que impulsa la acción de la comunidad a la realización de los objetivos determinados. La acción política se propone a largo plazo fines generales, que se escalonan en propósitos y objetivos inmediatos y se proyecta como poder para impulsar su realización.

El poder político como poder social, gobierna ordenando una pluralidad de conductas individuales. Su función es coordinar estas conductas y orientarlas hacia los objetivos propuestos, en sí, el poder político es un principio directivo hacia sus metas.

Ahora, la función del poder político es gobernar, y gobernar es marcar una dirección en un movimiento o, como dice Santo Tomás, conducir a alguien a un debido fin. El mismo Santo Tomás nos dice que no podrá subsistir la vida social de la multitud si no hubiera quien gobernase y procurase el bien común y que gobierno no es otra cosa que la dirección de los gobernados a su fin. Los gobernantes, por otra parte, “son las personas de que, como órganos suyos, se vale el Estado para satisfacer las tareas propuestas al poder” (Alejandro Silva). Los gobernantes o encargados de ejercer el poder político, la suprema potestad rectora y coactiva del Estado, rigen a la comunidad política dictando leyes, haciéndolas observar y administrando justicia.

Es por eso que Santo Tomás dijo que “la ley debe ser instituida por quien gobierna la comunidad de la ciudad; que ella incluye la noción de una razón directora de los actos hacia su fin y que la ley no es más que una prescripción de la razón, en orden al bien común promulgada por aquel que tiene el cuidado de la comunidad”.

En definitiva, la Ley es una cuestión central de la política. La ley es tan importante, que se ha definido al sistema normal de la sociedad como “un sistema de libertades fundado en la ley” (Fernando Moreno)

Otra mirada del Poder Político es su estrecha relación con el Derecho. Hubner Gallo, establece que el Derecho es “un sistema de normas que organizan al Estado y las instituciones sociales y rigen la convivencia humana con el objeto de imponer el orden, la paz, la justicia, la seguridad y en suma, el Bien Común”. Por su parte Marcel Planiol del Derecho Positivo, define la Ley como “una regla social obligatoria, establecida en forma permanente por la autoridad pública y sancionada por la fuerza”.

Así entonces, para zanjar los conflictos de intereses de la sociedad, el Derecho requiere no solamente un criterio para resolverlos; además necesita estar apoyado por el poder social que requiere ser más fuerte que todos los demás poderes sociales, es decir, por el poder político, o sea, por el Estado. Ahora bien, el Derecho satisface también la necesidad de organizar este poder político, es decir el poder del Estado. El Derecho organiza la serie de órganos competentes que hablan y actúan en su nombre, pero el Derecho no sólo organiza el poder político, además, lo legitima, en cuanto que lo organiza según criterios de justicia. Asimismo, si lo vemos de otra forma, la organización del poder por medio del Derecho, implica una limitación de ese poder.

Georges Burdeau, desarrolla en su Tratado de Ciencia Política, que el poder político solo es concebible si se le considera en referencia a la sociedad global. Es de la sociedad de donde el poder adopta las características que lo hacen un fenómeno jurídico. Por una parte, su necesidad como factor de orden social y por otra, su calidad de generador de reglas del Derecho. A nivel de la sociedad, el poder es una condición necesaria para su existencia y es inseparable del Derecho que él mismo establece, a su vez, este Derecho se define por el tipo de orden jurídico que introduce y sanciona. Una sociedad no es concebible sin la existencia de un poder que asegure su cohesión y no puede haber cohesión sin Derecho, ya que éste es el poder organizador de la vida social, el que proporciona a la sociedad su estructura en el presente y también, el instrumento de su desarrollo futuro. El poder debe configurarse con el Derecho y el Derecho debe garantizar la seguridad para configurarla con ayuda del poder.

En definitiva, el Derecho en política se concibe como una fuerza de acción y no como una idea abstracta. Por eso es objeto de constantes revisiones, producto de la confrontación entre la idea de Derecho y la reglamentación positiva. El poder es energía de la idea de Derecho, porque es el esfuerzo concreto de realización del precepto que ella contiene… la promesa de su cumplimiento. El Derecho es la representación de la idea del poder y de su ordenación y es una creación en sí misma, por cuanto lleva a apreciar o a rechazar lo que el ambiente le está ofreciendo, en relación a si prestará o no el servicio esperado al bien común.

Desde el punto de vista de la Ciencia Política, la relación entre ley y política está dada en cuanto a que como la ley fija el marco de acción del poder al gobernante, determina la existencia de instituciones políticas y consagra libertades e igualdades, su observancia es obligatoria para todo el conjunto social. El marco legal es la instancia que otorga a un Estado la calidad de Estado de Derecho y que constituye un orden jurídico objetivo e impersonal, que obliga por igual a gobernantes y a gobernados.

Finalmente, al hablar de Estado de Derecho, podemos decir que uno de los problemas de fondo de todo sistema político, es el justo equilibrio que debe haber entre autoridad y libertad; la armonización de las relaciones de poder con los espacios de libertades personales, es lo que corresponde precisamente a la idea del Estado de Derecho. Se habla de un Estado de Derecho, cuando la organización y el ejercicio del poder político están sometidos a normas jurídicas preestablecidas que, por esa misma circunstancia, protegen y garantizan los derechos y libertades de los individuos y grupos, sin más excepciones que las que impone el bien común. Citando a Karl Loewenstein, la idea de Estado de Derecho nace como una expresión jurídicamente acuñada para hacer resaltar que no puede existir un orden de justicia en las relaciones del Ciudadano con la Autoridad, si esa Autoridad no está vinculada, sujeta y subordinada en su actuar al Derecho.

Una comunidad política será calificada como Estado de Derecho, cuando las normas establecidas por la constitución para el desarrollo del proceso político, obliguen y liguen por igual tanto a los órganos estatales, detentadores del poder, como a los ciudadanos destinatarios del poder.