Noviembre 2018

RECUERDOS … SIEMPRE NECESARIOS RECUERDOS … ¿LAS FF.AA. SON CONSTITUCIONALISTAS?

Inmerso en mi lectura, de pronto llegaron a mis manos ciertos artículos de los años 70, los cuales me parecieron interesantes en darlos a conocer hoy en día, ya que las cosas no deben desvirtuarse por el transcurrir de los años.

“Antes de que fuera elegido por el Congreso Nacional el presidente Allende, hubo algunos almirantes que estábamos en servicio, que a solicitud de él concurrimos a una entrevista. La preocupación de Salvador Allende, en ese momento, era si acaso las FF.AA., lo iban a aceptar o no. Esa fue la consulta que me hizo personalmente porque yo fui uno de los Almirantes que concurrí. Después de escucharlo quiero repetir las palabras que dije: Mire Senador, las FF.AA. de Chile son esencialmente constitucionalistas, han sido respetuosas de todos los gobiernos, de todas las corrientes que han asumido el poder. Si usted mañana, senador, es elegido presidente, las FF.AA. lo van a reconocer, porque son esencialmente constitucionalistas…. siempre que usted respete la constitución, el día que se quiebre el sistema constitucional en este país, yo no respondo lo que hagan las FF.AA. eso se lo advierto desde ya”.

“Lo que ocurrió en realidad, no es que haya habido una discriminación ideológica, sino que se quebró por parte del gobierno de Salvador Allende el sistema democrático, se quebró el sistema constitucional, los procedimientos constitucionales, a los que estábamos acostumbrados y se empezó a entronizar la violencia. De manera de salirse del esquema democrático, salirse del esquema constitucional e implantar la violencia, torna inevitable la intervención de los militares. Por eso es que yo siempre he sostenido, y lo vuelvo a reiterar, que los militares serán respetuosos y no intervendrán en política en la medida en que la sociedad civil cumpla la función que tiene que cumplir y se encuadre en el sistema democrático”.

Estos conceptos, fueron vertidos por el almirante Oscar Buzeta Muñoz, los cuales coinciden con la idea que el general René Schneider Chereau tenía acerca del papel que le corresponde desempeñar a las FF.AA. en un Estado-Nación, como garantes del sistema constitucional democrático.

En efecto, durante el año 1970 el general Schneider, en su calidad de Comandante en Jefe del Ejército, expresó públicamente, en diversas oportunidades, su pensamiento frente al momento político que el país estaba viviendo a raíz de las próximas elecciones presidenciales. Al respecto, reproduciré parte de la entrevista concedida al diario El Mercurio el 8 de mayo de 1970: “El Ejército es garante de una elección normal, de que asuma la presidencia de la República quien sea elegido por el pueblo, en mayoría absoluta o por el Congreso en Pleno en caso de que ninguno de los candidatos obtenga más del 50 por ciento de los votos”.

¿Qué piensa el Comandante en Jefe con respecto a la participación de personal militar en actividades políticas?... “esa intervención en política está fuera de todas nuestras doctrinas. Somos garantes de un proceso legal en el que se funda toda la vida constitucional del país. Por ello no se puede permitir que se realicen tales actividades. Es nuestra doctrina garantizar la estabilidad interna y a ello deben tender todos nuestros esfuerzos y es una razón poderosa por la cual no debemos tener preferencias por ninguna tendencia, candidatura o partido”.

¿Cuál es su pensamiento con respecto a la próxima elección que se vislumbra como un proceso difícil?... “Vamos a llegar a la elección manteniendo nuestra tradición de pleno respaldo a las decisiones del Gobierno Constitucional de la República; vamos a garantizar la normalidad del proceso eleccionario y a dar seguridad de que asuma el Poder Ejecutivo quien resulte electo”.

Puede darse el caso de que ninguno de los candidatos obtenga mayoría absoluta en septiembre. Se ha dicho en varios tonos que podría ocurrir por primera vez que el Congreso chileno no ratificara al poseedor de la mayor cantidad de votos y, en cambio, designara como Presidente de Chile a quien obtenga la segunda mayoría. ¿Cuál sería en ese caso la actitud del Ejército?... “Insisto en que nuestra doctrina y misión es de respaldo y respeto a la Constitución Política del Estado. De acuerdo con ella el Congreso es dueño y soberano en el caso mencionado y es misión nuestra hacer que sea respetado en su decisión”.

¿Y si en ese caso se produce una situación de seria convulsión interna que incluso podría degenerar en algo mayor?... Si se producen hechos anormales nuestra obligación es evitar que ellos impidan que se cumplan lo que indica la Constitución; El Ejército va a garantizar el veredicto constitucional”.

Los anteriores planteamientos del general Schneider, sumados a otros también expresados públicamente, dieron base a la izquierda marxista para utilizar y distorsionar mañosamente el pensamiento del alto oficial de Ejército y generar el condicionamiento entre los civiles y también entre los militares, de que bajo ninguna circunstancia el Poder Militar podría intervenir en la contingencia política. Tanto para el Partido Comunista como para el propio Salvador Allende, la cuestión de las Fuerzas Armadas era una materia delicada, ya que éstas podían transformarse en el único escollo para sus comunes propósitos de conducir al país por el camino sin regreso a una tiranía marxista. De ahí entonces, la necesidad de apoderarse de las palabras públicas del general Schneider referidas al respeto militar a la Constitución Política del Estado, sobre todo después de su muerte. Así fue como se configuró lo que se dio en llamar doctrina Schneider.

Dicha doctrina, por lo demás, no era ni son otra cosa que la doctrina tradicional de las Fuerzas Armadas, en el sentido de que ellas se sujetaron y se sujetarán plenamente a la Constitución Política y se atienen a las decisiones adoptadas por los órganos fundamentales del poder público.

Sin embargo, en esa doctrina, tal como ha sido planteada, se ha omitido un aspecto del pensamiento del general Schneider que es esencial y del cual quedó constancia en actas de dos consejos de generales, parte de las cuales cito textualmente: “Es conveniente, sin embargo, dejar claramente expresado el hecho de que esta posición y este pensamiento eminentemente legalista tiene como única limitación el hecho de que el Poder del Estado que se está sustentando y respaldando abandonara su propia posición legal; en este caso, naturalmente, las Fuerzas Armadas que se deben a la nación,  que es lo permanente, más que al Estado, que es lo temporal, quedan en libertad para resolver el problema, o frente a una situación absolutamente anormal y que lógicamente se sale de los marcos en que se ha planteado el régimen que sustenta la conducción del país. Ahí, que, ante cualquier situación anormal, desde el punto de vista legal, que se produzca, la Institución deberá actuar decididamente, ya que esa es nuestra obligación, incluso por la fuerza, sin términos medios de ninguna especie”.

Los planteamientos anteriores dejan en claro que las FF.AA., más que constitucionalistas, son institucionalistas, es decir, su accionar no se limita al mantenimiento formal de la Constitución, sino que supone un compromiso con el orden institucional real y tradicional. De estos planteamientos del general Schneider puede apreciarse claramente que, como parte de su doctrina, está la intervención militar frente a situaciones de absoluta anormalidad.

La actitud de neutralidad, y de prescindencia de las FF.AA. en materias de política contingente es lo normal y lo deseable. Sin embargo, en situaciones críticas de anormalidad, cuando peligra el conjunto de principios que dan base de convivencia al conjunto social,  cuando es la seguridad nacional la que está en peligro o cuando por incompetencia de los políticos civiles se ponen en juego intereses vitales de la patria; las FF.AA., están obligadas a actuar, puesto que ellas constituyen la garantía última del orden institucional de la República…, cuando han fallado todas las demás garantías y mecanismos constitucionales.

Las FF.AA. son la salvaguardia de lo permanente; por eso no se debe mezclar en luchas accidentales. Pero cuando es lo permanente mismo lo que peligra; cuando está en riesgo la misma permanencia de la Patria…, no tienen más remedio que deliberar y elegir.

Las Fuerzas Armadas chilenas no buscan ni desean el poder político. Como expresara el general Roberto Viaux. “Al Ejército chileno le interesa fundamentalmente el cumplimiento de su función y de su deber. No le interesa mayormente la politiquería. Salvo que llegara un momento tal que la independencia de la patria misma estuviera en peligro, entonces tendría que actuar porque debe cumplir con la misión para la cual fue creado… Nuestro juramento nos une indisolublemente al destino de la Patria. Las leyes, las constituciones, nacen, crecen y mueren. La Patria permanece y eso es lo fundamental”.

En efecto, los militares profesionales no buscan ni desean el poder político, pero muchas veces les es conferido por deficiencia de los civiles. Ellos tienen conciencia de esta función subsidiaria y de que la actuación política de las Fuerzas Armadas es en ocasiones necesaria y, muchas veces, inevitable. En situaciones de conflicto interno, de incapacidad reconocida del poder civil, de crisis de legitimidad de la autoridad, cuando quien ejerce el mando no encamina su actividad política hacia el bien común, cuando la administración civil se resquebraja o cuando los abusos del poder constituyen, vejación y oprobio o llevan a la nación a la ruina, las Fuerzas Armadas son llamadas a salvar todo cuanto parece perdido.

Otro punto que debe destacarse, es el hecho de que las Fuerzas Armadas han demostrado que, así como en momentos difíciles debieron asumir la ingrata tarea de conducir los destinos del país, son capaces de retornar a sus actividades propiamente institucionales, en un contexto de modernidad y desarrollo que ellas mismas se han fijado como norte.

Pese a lo anterior, los sectores más radicalizados del espectro político insisten en marginarlas de la vida nacional y en mostrar a la opinión pública una imagen de las mismas contraria al ordenamiento jurídico y a los principios y valores que sus miembros juran defender incluso con la vida, si es necesario.

No pueden calificarse sino de incomprensiva y mal intencionada la actitud de quienes así piensan y proclaman, sobre todo porque esas Fuerzas Armadas. atacadas y la menor de las veces defendidas, se han mostrado extraordinariamente respetuosas del ordenamiento jurídico aplicado por quienes tienen esa delicada misión dentro de un Estado de Derecho.

No deja de ser peligroso para nuestro estado de derecho este ataque permanente no sólo a las Fuerzas Armadas, sino que también a los tribunales de justicia, que son soportes fundamentales de aquél, tan peligroso como el atentado a la libertad de expresión para la plena convivencia democrática.  Es evidente que revivir heridas, reanimar odiosidades no forma parte del Chile futuro que desde ya estamos empeñados en construir… dejemos que el tiempo cure las heridas, pero actuemos con voluntad de futuro; ese pareciera ser el lema de hoy…  si no, la historia seguirá siendo cíclica.

Finalmente, en relación con el tema y citando a Cáceres e Ibáñez, diré que “debe tenerse presente que si las FF.AA. son la instancia final a que se recurre cuando una crisis política amenaza la sobrevivencia de la nación, se requiere extrema sagacidad y cautela para encauzar cualquiera evolución constitucional”. Un paso en dirección equivocada puede debilitar y finalmente destruir a las FF.AA., llevando al país a la anarquía o a la subyugación extranjera, ejemplos sobran.

Como dijo Sergio Diez Urzúa “Es por ello que cualquier tentativa que pretenda la supresión de las misiones y atribuciones asignadas constitucionalmente a las Fuerzas Armadas o que tienda al debilitamiento de éstas, no responde a la lógica, es antihistórica, peligrosa para la institucionalidad de la República y, en consecuencia, deben ser defendidas por la sociedad”.