Noviembre 2019

FUERZAS ARMADAS … ÚLTIMA RESERVA ORGANIZADA DE LA NACIÓN

Solo para recordar y reflexionar…. Las Fuerzas Armadas, son símbolo y expresión de nuestra nación, sin embargo, no les corresponde intervenir ni pronunciarse en las luchas de la política contingente. Pero, cuando se desborda el campo de las pugnas sociales, ideológicas y partidistas, se amenazan los fundamentos mismos de la patria, ésta encuentra y reclama en los institutos armados su última salvaguardia. En situaciones límites, la supervivencia del Estado se encuentra, querámoslo o no, abiertamente en la esfera militar; en tales casos, las Fuerzas Armadas no tienen otra opción legítima que la de intervenir y actuar. Según Jorge Vigor, “La intervención militar es, en ocasiones, un inexcusable deber”.

Son estas instituciones las que tienen la capacidad material, técnica y administrativa, sumadas a su natural disciplina y cohesión interna, y a la coherencia y unidad de su organización, necesarias para controlar una situación de caos, restablecer la autoridad y el orden, y hacerse cargo momentáneamente de la gobernanza del Estado.

Cuando surgen dificultades, no son los parlamentarios, ni los jueces, ni la Constitución escrita quien salva al país, sino la minoría que actúa, decide y manda. En esos momentos, las Fuerzas Armadas cobran vigorosa importancia y utilidad, y no existen razones para no utilizar su provechosa colaboración. Es conocida la frase de Simón Bolívar, en el sentido de que en los momentos de peligro “jamás un Congreso ha salvado a una República”.

También son conocidas las expresiones de Eduardo Frei Montalva, dirigidas a la directiva de la Sociedad de Fomento Fabril durante una entrevista que ésta le solicitara en su calidad de presidente del senado: “Nada puedo hacer yo, ni el Congreso ni ningún civil…desgraciadamente, este problema sólo se arregla con fusiles…les aconsejo plantear crudamente sus aprensiones, las que comparto plenamente, a los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas”. Asimismo, es también conocida la frase de este expresidente, publicada en el diario español ABC: “Los militares han salvado a Chile y a todos nosotros, cuyas vidas no son ciertamente tan importantes como la de Chile…”

En este sentido se confirma lo dicho por Oehling, en que las Fuerzas Armadas son, en definitiva, “el último circulo jerarquizado de la sociedad, capaz de salvar de su disolución a una comunidad política organizada”. Oscar Godoy por su parte, expresó “la dramática situación que vivía el país a mediados de 1973, indujo a las Fuerzas Armadas a actuar de facto para llenar el vacío de poder existente…. Las Fuerzas Armadas, en consecuencia, no actuaron como un mero grupo faccioso y golpista…el dinamismo del proceso político llevó a la Fuerza Pública, en una circunstancia de grave anarquización y como última reserva organizada de la nación, a ocupar un vacío de autoridad con capacidad gobernante y a asumir la tarea de reorganizar las bases de la vida política nacional.

Estas han sido, precisamente, las razones que han llevado a Julián Marías a decir que las Fuerzas Armadas constituyen el rescoldo de la legitimidad, el resto de la legitimidad de autoridad en crisis, es el rescoldo para volver a encenderse. Yo creo, nos dice Marías, que esto es lo más valioso que tienen, y lo más necesario para una sociedad.

Estamos en una época de crisis, una crisis dentro de la sociedad, se tiene la convicción de que estamos en un mundo definido por una crisis general de legitimidad…. Pues bien, en épocas de crisis social y especialmente de crisis de legitimidad, las Fuerzas Armadas frecuentemente son el resto de la legitimidad, por lo que tienen de organización jerárquica, por lo que tienen precisamente de autoridad, suelen ser lo que queda, el resto de la legitimidad de autoridad que se encuentra en crisis.

El principio de la legitimidad es el consenso social de la sociedad. En este sentido y en estas circunstancias, las Fuerzas Armadas representan el rescoldo de una legitimidad más amplia que ha estado comprometida, o que está apagada y ese rescoldo podría volver a encenderse. A veces se puede, sobre las cenizas, sobre el rescoldo de un fuego que ha ardido, volver a brotar nuevamente las llamas. Esta es la función capital que tendría ese precioso e inestimable rescoldo de la legitimidad…. no forcemos, no abusemos hasta el grado de provocar encender nuevamente las llamas para nuestro país. Señores políticos, ya el país sufrió por su inoperancia e incapacidad… ¿quieren volver a repetir esa historia?