Abril 2022

VISIÓN DEL PROCESO DE MOVILIZACIÓN EN EL MUNDO DESARROLLADO

 

Seamos francos, en Chile la Movilización es prácticamente desconocida para la ciudadanía, solo es parte del trabajo de un organismo del Ministerio de Defensa Nacional, específicamente de la Dirección General de Movilización Nacional y con un trabajo de baja prioridad en las propias instituciones de las FF.AA. A su vez, la legislación de movilización, que data del año 1990, contiene serias restricciones para un trabajo integral como nación, aún más, solo queda restringida y exclusiva para un solo estado de excepción, el de asamblea o guerra externa.

Producto de algunos seminarios y actividades académicas donde he tenido el privilegio de participar, me permito entregar una visión de la movilización, en países con vasta experiencia en este importante proceso. Esto, en virtud de ciertas similitudes, pero principalmente diferencias que se aprecian en la concepción de este importante proceso que tenemos en nuestro país.

Conceptualmente hablando, en el contexto internacional existe una definición general del término Movilización, que es relevante tener presente para el desarrollo de este artículo. Movilización es el acto de reunir y organizar recursos de la nación, con el fin de apoyar el logro de los objetivos nacionales en tiempos de guerra u otra situación de emergencia. Deseo enfatizar las frases recursos de la nación, para apoyar los objetivos nacionales y que este proceso se emplea para cualquier emergencia en el país.

La planeación de la movilización es vital, quiere decir que no puede haber una movilización nacional, aceptable, factible y práctica, si la Nación toda no planea su movilización.

Es importante centrar este artículo en lo expuesto en los dos párrafos anteriores; reunir los recursos nacionales - ¡TODOS! - para apoyar el logro de los verdaderamente objetivos nacionales, en otras palabras, objetivos que tienen el apoyo de la ciudadanía. Obtener el apoyo de la nación para la guerra, emergencia u otro esfuerzo nacional es en sí una forma de movilización. Digamos entonces que es movilizar la “voluntad de la nación”.

Existen cuatro herramientas o poderes para el logro de la seguridad nacional; el poder militar es ciertamente uno de los cuatro. Los otros tres son: el poder económico, el poder político (y aquí integramos lo interno y lo diplomático) y hoy en día se agrega el poder de la información. Este último denominado, en ocasiones, Diplomacia Pública; es también la herramienta más importante para la movilización de la voluntad nacional, aunque no la única. Sin la voluntad de la sociedad movilizada, los otros esfuerzos de la movilización serían probablemente inútiles, tal como se pudieron dar cuenta los gobernantes de los EE.UU. durante la Guerra de Vietnam y en nuestros tiempos, lo que está sucediendo con el frente interno en Rusia, a raíz de la invasión a Ucrania.

¿Cuáles son los fundamentos para la movilización?, lo que se puede denominar “movilización de base”, la cual consiste en la sumatoria de todos los recursos potenciales o disponibles para afrontar las necesidades previsibles en el evento de una guerra u emergencia de otra índole. Los recursos incluyen el personal, los medios materiales y los servicios mínimos requeridos para la óptima conducción de las actividades civiles militares y de sobrevivencia.

La base de la movilización incluye así mismo todos los elementos que afectan el estado de preparación de los medios ya mencionados (personal, materiales, insumos, etc.) expandidos a los niveles de capital humano en las Fuerzas Armadas, su estado de entrenamiento y capacitación, la modernización del equipo militar y la expansión de las instalaciones y el material de las Reservas Estratégicas. La base de la movilización también debe incluir los planes para la continuidad del Gobierno, la protección civil y sus medidas de alistamiento, la preparación sicológica de la gente (ya se dijo que esto era crucial), acuerdos Internacionales (política externa), la planeación industrial, dispersión y protección de la industria, la preparación de la normatividad y controles de contingencia (todos estos pertenecen al campo económico). Como se puede apreciar, movilización no es un concepto simple.

Quisiera rescatar de las bases de la movilización, dos ideas claves. Los Recursos movilizados, los cuales siempre han influido en la guerra: personal (el más importante, aunque no el único), dinero, material, voluntad, etc., y finalmente los Recursos no movilizados, los cuales equivalen a recursos no disponibles.

Veamos cómo los Recursos constituyen un capital influyente: Personal, dinero, recursos naturales, capacidad de manufactura etc., desde que tenemos registros históricos, siempre han sido factores críticos en las guerras. Sólo cuando obtenemos los registros de historiadores científicos, es que comenzamos a darnos cuenta de este hecho.

Los recursos son importantes y, demasiado a menudo, no se les toma con la debida seriedad. Los EE.UU. principalmente en la I y II Guerra Mundial y Guerra del Golfo, movilizaron su industria y su capital humano pudiendo producir más que el resto del mundo. El punto central es: solo a modo de ejemplo, “los EE.UU. movilizaron sus recursos en mayor cuantía que sus enemigos, contribuyendo enormemente a la victoria”. De aquí podemos concluir que: “los recursos materiales y humanos influyen y tienen algún significado, en la medida que se les movilice”. En otras palabras, “los recursos sólo son importantes si se les reúne y organiza”.

Los siguientes son algunos ejemplos de casos donde los dueños de mayores y mejores recursos, perdieron la guerra ante un adversario mucho más pobre; debido a que no movilizaron su gente, economía, capital social y recursos.

En la guerra Ruso-Japonesa 1904-1905, japón tenía una abrumadora desventaja en recurso humano y recursos naturales, pero ganó la guerra debido a que movilizó lo poco que tenía mejor que los rusos; en especial su recurso humano. El nivel de entrenamiento de los soldados y los marineros japoneses, era superior al de las fuerzas rusas, conduciendo a una amplia victoria japonesa.

Otro ejemplo, Francia perdió su guerra en Vietnam a pesar de que tenía una población mayor, vasta disponibilidad de recursos financieros, naturales y otros. Pero en 1954 perdió la guerra debido a que no movilizó la voluntad de la nación francesa. Tal vez no fue posible. Pero, en el fondo, la guerra se perdió porque la población francesa no se movilizó para luchar la continuidad de la guerra.

Y claro está el caso de la derrota de los EE.UU. frente al mismo Vietnam. Siendo los EE.UU. el país más rico y pleno del mundo, teniendo recursos de forma casi ilimitada, materiales, humanos y naturales. Sin embargo, no movilizó oportunamente sus recursos y por eso perdió humillantemente la guerra.

China también tuvo su guerra con Vietnam en 1975 y no le fue mejor que a los EE.UU.

En la II Guerra Mundial, las bajas norteamericanas eran el 10% de las bajas de los alemanes y japoneses; considerando que las poblaciones de Alemania y Japón eran menores que la norteamericana, debieran haber tenido un número significativamente menor en sus bajas.

Veamos el comportamiento de la Gran Estrategia Nacional, basado en la movilización. La Gran Estrategia Nacional de los EE.UU., en la II Guerra Mundial, se basó en una estrategia de movilización, en otras palabras, en una estrategia de “Logística Nacional” denominada Estrategia Arsenal para la Democracia: Los EE.UU. habrían de ser el “arsenal de la democracia”. Esto significa que el rol propio desde el principio y hasta el final era afrontar a los enemigos con el abrumador peso de los materiales de guerra, de manera tal que Alemania y Japón no pudieran siquiera soñar con igualar y, luego, aplastarlos con el mínimo posible de bajas norteamericanas.

Los EE.UU. abastecieron a sus aliados con armas y materiales para su construcción, con el fin de eliminar al enemigo. Los chinos mataron más japoneses que los norteamericanos, los rusos mataron más alemanes que los norteamericanos. Gracias a las armas y los abastecimientos logísticos recibidos de los EE.UU.

El mensaje de estos ejemplos es: “Los recursos naturales, la riqueza, el tamaño de la población y todas las otras ventajas, no tienen ningún significado, si no se movilizan oportunamente”.

A continuación, expongo ideas fuerzas de cómo se concibe la dirección de la movilización, en otros países y en particular EE.UU. Toda movilización, para que sea inteligente, tiene criterios cruciales en la formulación, planeación y ejecución, para cualquier país que esté afrontando una emergencia:

1er Concepto: La movilización es una empresa civil, una responsabilidad del poder civil, por eso es regida por funcionarios civiles (electos o nombrados). En otras actividades (no muchas) de gobierno, civiles o militares, son más importantes los perfiles de las personalidades que en las relacionadas con su desempeño en la movilización. Por esto, las personas encargadas de la movilización deben ser idóneas, competentes, conocer bien su jurisdicción y ser de la absoluta confianza del alto gobierno y del alto mando de la nación.

2do Concepto: La planeación de la movilización es vital, quiere decir que no puede haber una movilización racional, aceptable, factible y práctica, si la Nación no planea su movilización.

3er Concepto: Los planificadores de la Movilización deben ser civiles. No quiere decir que los militares no tienen papel en ella, claro que lo tienen, pero el estamento militar está subordinado al gobierno civil y este es el “conducto regular”. En el campo de la movilización, el planeamiento es básico, esencial y fundamental; no hay suficientes adjetivos para subrayar este punto: La planeación es crucial, sin ella no habrá una movilización racional.

La movilización siendo una responsabilidad empresarial “civil” debe ser regida por civiles. Se entiende que en su gran mayoría el personal uniformado piensa que el estamento militar debe ser protagonista en este campo, sin embargo, hay que ir ampliando y flexibilizando esa idea para que los procesos de movilización sean comprendidos y a su vez tengan el compromiso y la participación de los reales conocedores y proveedores de los recursos para la movilización.

Ahora permítanme llevar el concepto movilización a un tramo más allá de lo ya delineado y mostrar las áreas, fuentes o rubros que diferentes países consideran básicos que se deben movilizar para que una sociedad se considere movilizada.

  1. El recurso humano: La mano de obra requerida para que funcionen oportunamente las instituciones destinadas a enfrentar una emergencia interna o el conflicto: personal idóneo militar (reservas), industriales, empresarios, personal para áreas como la energía, obras viales, etc.
  2. Los materiales: Primarios y procesados; cobre, hierro, acero, etc.
  3. Los equipos: Todos los equipos requeridos por las Fuerzas Armadas.
  4. El servicio del transporte: Todas las modalidades; flota de vehículos para transporte de carga y pasajeros, marítimo y aéreo. Además de toda la infraestructura vial para la operación: carreteras, vías férreas, atracaderos, puertos, aeropuertos, redes para el transporte de combustibles y energía. Terminales de carga y descarga.
  5. Las instalaciones físicas: Fábricas, bodegas, cuarteles, centros de acopio, etc.
  6. La base industrial: Fábricas, pequeñas y medianas empresas, etc.
  7. La base agrícola, ganadera, plantaciones, cadena logística para el abastecimiento interno: La explicación está en que, si la gente tiene hambre, la sociedad colapsará irremediablemente.
  8. La red de salud: Hospitales, Clínicas, personal médico, paramédico y de enfermería calificado, abastecimiento de medicamentos e implementos para la salud (laboratorios, centros de abastecimientos y distribución).
  9. Las comunicaciones: Telefonía, radioemisoras, televisión, internet, etc.

10. El medio ambiente: Lo ecológico. Muchas han sido las trasgresiones en el ambiente, que se han cometido en muchos países, aduciendo la seguridad nacional.

11. El marco legal: La legislación oportunamente preparada que permita a la autoridad nacional, ampliar sus facultades para hacer oportunamente frente a la emergencia o la guerra que se llegue a declarar.

12. Las finanzas: Los recursos necesarios para solventar los costos de la movilización y

13. La Voluntad de la Ciudadanía. Esto parte con el conocimiento y la toma de conciencia de la movilización por parte de la población. Esto se realiza en tiempos de normalidad constitucional.

La pregunta es: ¿cuántas de estas áreas mencionadas son jurisdicción exclusiva de soldados, marinos y aviadores? Muy pocas, porque básicamente no son especialidades militares. La movilización es una empresa civil y debe ser gobernada por civiles especialistas que deben contar con conocimientos y experiencias en economía, finanzas, negocios y transportes a lo menos.

Las trece áreas que se han enumerado, no sólo contienen los elementos básicos necesarios para la movilización, sino que están estrechamente ligadas entre ellas, afectando mutuamente sus funciones, allí es donde el estamento civil es más idóneo en la solución de este tipo de situaciones. Por ejemplo: el recurso humano; si se expande la conscripción en forma indiscriminada, podría afectar aspectos de la economía nacional, de por si necesarios para la movilización. Consideremos que se reclutan al servicio militar pilotos, capitanes de buques, conductores de trenes, buses… no habrá quién opere estos vehículos en el sector civil. ¡Ojo! Si la economía nacional se debilita por el mal uso de sus recursos, la guerra se puede perder o la emergencia abrumar a la nación.

Se ha mencionado finanzas gubernamentales. Todos los otros recursos dependen de este recurso, que, de no manejarse correctamente, puede llegar a destruir el país. La movilización financiera o aun la financiación debe ejecutarse por un economista, no por un general o un almirante. Si las finanzas gubernamentales no son bien manejadas en el marco de una crisis, emergencia o guerra, la inflación será inevitable y la población se desmoralizará a niveles desastrosos.

¿Hay algo más básico que el transporte para la movilización? Casi todos los ítems en esa lista están ligados a los diferentes tipos de transporte ¿A quién le asignarían la tarea de operar dichos transportes: a un militar o a un operador civil idóneamente entrenado y capacitado?

Son muchos los ejemplos de las posibles fallas que puedan ocurrir cuando la movilización se deja en manos exclusivas del estamento militar: Alemania en la I Guerra Mundial le confirió la movilización a un mariscal de campo y el desastroso resultado no tardó en aparecer. Una de sus peores decisiones fue la de sacar a los campesinos del campo para llamarlos a las filas. El resultado fue una hambruna en las ciudades que contrajo el colapso de la moral en el frente interno.

A menudo, durante la guerra, los mariscales del campo hacían requisiciones para incrementar la producción de algún ítem que a ellos les parecía esencial para la conducción de la batalla, de tal forma que afectaba y tergiversaba el flujo de materiales y personal retrasando los sistemas de manufactura necesarios en otros sectores.

De la II Guerra Mundial, en los EE.UU. los generales y los almirantes trataron de interferir el proceso de la movilización, el presidente Franklin D. Roosevelt tuvo que aplicar toda su tenacidad para mantenerlos a raya y lo logró. En una ocasión nombró a una persona militar de su entera confianza a cargo de la movilización. El Intendente General del Ejército trató de bloquear la manufactura de tractores en tanto que las granjas debían urgentemente ser mecanizadas para incrementar la producción alimenticia con menor mano de obra. Su idea era que la agricultura se manejara con tracción animal mientras que las fábricas de tractores se convirtieran a la manufactura de tanques, camiones, jeeps, etc., para el uso del Ejército. También sugirió que se suspendiera la manufactura de repuestos para el transporte público y privado de pasajeros, y convertir esas líneas para reforzar la producción de material bélico; pero no consideró que había 16 millones de obreros de las fábricas que necesitaban del servicio de transporte.

El mensaje central es: Los militares deben concentrarse en especificar las necesidades de su institución para la conducción y eventual victoria en la guerra y dejar que los estamentos civiles procuren los recursos. Además, debe contemplarse, que dichos recursos pueden ser movilizados para hacer frente a otro tipo de emergencia, no exclusiva de los militares o de un conflicto armado.

Debido a que, en pocas actividades gubernamentales, civiles o militares, es tan importante la personalidad de los actores, como lo es en la movilización, pues ya se indicó que la movilización toca a todos los campos de la nación. Por eso, los funcionarios responsables de ella deben ser de la más alta calificación de competencia y jurisdicción y de la más cercana confianza del gobierno y de la línea del mando nacional.

También hay que tener presente que en democracias como la de los EE.UU. y por qué no decirlo en países como el nuestro, los presidentes son propuestos y elegidos básicamente por alianzas partidistas, grupos étnicos, grupos religiosos, grupos económicos, etc., por ende, muchos de los nombramientos a cargos de alto nivel son más el producto de retribución de favores políticos que de idoneidad profesional.

Un ejemplo claro fue cuando el presidente Abraham Lincoln nombró como Secretario de Guerra, a un personaje a quien no conocía pero que fue recomendado por políticos de Pensilvania. El personaje resultó ser incompetente y corrupto. Esta era una situación grave pues Lincoln ya sabía, antes de su posesión, que se avecinaba una guerra. Los Estados comenzaron a separarse de la unión norteamericana, a confiscar propiedades gubernamentales, fuertes del Ejército norteamericano, etc., antes de que el presidente electo tomara posesión de la presidencia y a pesar de los indicios nombró una persona a quien no conocía para un cargo de alto rango en su gabinete.

En 1980 el presidente de los EE.UU. nombró a una persona que se probó era incompetente para el manejo de una agencia crucial en la movilización y atención a desastres. Aunque no pudo responder oportunamente a un desastre, el presidente no pudo destituirlo debido al poderoso padrinazgo político que protegía al funcionario.

Durante la II Guerra Mundial, el presidente Roosevelt, nombró como su tercer director de Movilización Nacional a un funcionario competente, pero en quien no confiaba políticamente. Por esa desconfianza, el presidente “cayó en la trampa” de tener que involucrarse en la toma de decisiones relacionadas con la movilización pues el aparato burocrático incluyendo el militar, se pasaba sobre la cabeza del funcionario, y era de común conocimiento que el presidente no confiaba en el funcionario. Finalmente, sólo cuando el presidente nombró una persona de su entera confianza, paró la manipulación burocrática y éste se pudo dedicar al manejo de la Gran Estrategia.

De aquí podemos deducir que el director de la Movilización Nacional debe ser una persona competente y entendedora de la economía y de cómo se interrelacionan todos los campos de la movilización; poseedora de la absoluta confianza del presidente de la república al punto que el mismo presidente no tenga que intervenir en la mecánica de la movilización.

Aquí llegamos al tercer punto: La “interferencia política”. En Chile y en cualquier otro país democrático del mundo donde se celebran elecciones, los políticos y la politiquería tratarán de intervenir en procesos tan relevantes como la movilización, toda vez que la oportunidad para recoger votos se les presente; a fin de cuentas, todos los políticos buscan la reelección y todas las decisiones que se mencionaron en los trece puntos tienen que ver con decisiones políticas:

° Recurso Humano: ¿A quién se recluta o exime del servicio?

° Base Industrial: ¿A qué fábricas, empresas, pymes… se les concederá contratos?

° Transporte: ¿A qué aerolíneas se le concederán las prestaciones de servicios? ¿Qué empresas de transporte terrestre o marítimo se contratarán y en qué términos? etc.

Cada uno de ustedes, estoy más que seguro, identificará la conexión política a cada decisión para cada uno de los trece recursos de la movilización. De aquí la necesidad que el presidente de la república tenga la más absoluta confianza política en la persona encargada de la movilización.

El presidente Roosevelt, buscaba su cuarta reelección en plena II Guerra, para el puesto de director de movilización requería de un personaje que fuera político de primer orden y a la vez altamente competente en la temática de la movilización, de tal suerte que la política no fuera desacertada. Eventualmente nombró a un funcionario del partido Demócrata quien anteriormente fue Senador, Representante, Juez de la Corte Suprema de Justicia. También era una persona políticamente astuta y a la vez competente para el cargo.

Separar la política de la movilización es un imposible. Ni vale la pena tratar de separarlos. Lo único que se puede hacer es aceptarlo y convivir con el hecho y manejarlo.

Finalmente, la planeación de la movilización con la sociedad es tan fundamental, que no se podrá realizar una movilización racional, aceptable ni práctica sin el planteamiento nacional de una movilización. La movilización es tan terriblemente complicada que no se debe tratar de realizar sin un perfecto plan. Los planificadores, regresando a la primera consideración, deben ser del sector civil. No queriendo decir que los militares no tienen un rol en la movilización, ciertamente lo tienen. El rol del militar es asesorar al estamento civil a quien está subordinado, en qué se requiere movilizar para neutralizar la amenaza y ganar la guerra o superar la emergencia.

El director de movilización debe ser un civil nombrado por el presidente de la república, conocedor de la nación y su pueblo, su economía, su red de infraestructura vial, transporte, salud, en resumen, con una visión global sobre los ítems antes mencionados. Para lo anterior, este funcionario debe rodearse de un equipo multidisciplinario idóneo en cada una de las áreas para dedicarse a planear la movilización.

La intención de este artículo, es entregar ideas fuerzas generales de cómo se percibe la movilización en países más desarrollados que el nuestro y que han pasado por emergencias donde la movilización ha sido gravitante. Claro está que cada nación debe tener procesos de movilización conforme a su propia institucionalidad e idiosincrasia. Todo proceso es perfectible, más aún en una sociedad en cambio.